Seth Rollins vs Dean Ambrose – FCW 18/9/2011

El primer gran combate de una de las rivalidades más destacadas de esta generación. Pero más que un choque de wrestlers, fue un choque de perspectivas sobre el pro wrestling.

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Contexto

Desde principios de 2011, Seth Rollins era el FCW 15 Champion, una de las principales figuras del entonces territorio de desarrollo de WWE. Mantuvo un invicto a lo largo de ese año, y nunca se había visto realmente amenazado en el ring… hasta la llegada de Dean Ambrose. Desde el primer día ya puso su mirada en Rollins y su título, y cuando al final se enfrentaron, en un Ironman de 15 minutos… Empataron a cero. Se dio una revancha, esta vez de 20 minutos, pero el resultado fue el mismo. Ambrose era el primer rival en bastante tiempo al que Rollins no podía derrotar. Buscando un vencedor definitivo, su próximo combate fue un Ironman de hasta 30 minutos. ¿Era capaz Seth de vencer a Dean? ¿Lo era Dean de vencer a Seth?

El match

Valoración

Pese a que salta a la vista que se tienen bastantes ganas, empiezan con calma, con llaveos, porque saben que les espera una larga batalla por delante. Durante los primeros minutos vemos un match de wrestling en el que parece que Rollins es superior. Ambrose, al ser consciente de que por ahí no logrará nada, sorprende con un low blow, descalificándose aposta y poniendo el marcador a 1-0. Puede parecer que Dean es un chalado que no sabe lo que hace, pero lo que ocurre justo después tira al traste eso: aprovechando que Seth está bastante debilitado, le aplica su finisher, el Midnight Special, e iguala el marcador. Después, con toda la sorna del mundo, disfrutando mientras ejecuta su plan maestro, se pone por delante en el marcador tras un brutal Lariat. Ambrose ha sacrificado una caída para ganar otras dos.

Dean no tiene prisa, todo le sonríe y quedan muchos minutos por delante, así que se dedica a castigar a Rollins y tratar de meterse en su cabeza, se ríe constantemente. Seth no está dispuesto a permitirlo y busca remontar el combate, pero Ambrose no se lo toma en serio, ya que sigue riéndose con cada golpe que le asesta. Esto es justo lo que causa que Seth lo pille con la guardia baja y lo sorprenda con un pin sorpresa con el que dejar las cosas en 2-2. Dean ha pagado caro su exceso de confianza y ahora las cosas están como al principio, pero sigue estando menos debilitado que su rival y aún confía en que ganará el match, por lo que mantiene su actitud. Es más, Dean sigue riéndose, pero esta vez no por llevar las riendas: se ríe porque está encontrando en Seth lo que más le gusta, pelear, luchar de igual a igual, ofrecerse una batalla difícil el uno al otro. Pero lo que más le gusta a Seth es ganar, y el empate le da la motivación suficiente para volver a la carga: despliega varios de sus mejores moves, pero eso solo logra debilitar a Ambrose, no vencerlo. Al final, el cronómetro llega a 0 y de nuevo, hay un empate y ninguno logra vencer al otro. Pero esta vez va a haber un ganador, así lo decide la MG Maxine (Catrina en LU, por cierto), que otorga una muerte súbita.

En esta definitiva caída, la urgencia de ambos es destacable. Ambrose ya no se ríe más, sabe que si pierde ya no podrá enfrentar a Rollins en mucho tiempo y no quiere renunciar a lo que más le llena, por lo que va en serio, agresivo. Seth, por su parte, sigue empeñado en ganar al único hombre al que aún no ha podido ganar, no puede permitirse no ganarle, y esa determinación le hace seguir adelante. Es casi mágico como ambos persiguen lo mismo, pero por un camino distinto y para tomar luego otro camino distinto. Ambrose no necesita tanto vencer a Rollins como luchar contra él, y si para ello tiene que arrebatarle su campeonato lo hará. Esa es la magia de Dean Ambrose: ganar el título no es el fin sino el medio, y luchar no es el medio sino el fin. Es lógica del wrestling dada completamente la vuelta, y me maravilla. Pero claro, Seth Rollins es el polo opuesto, el tradicional, y él no necesita luchar contra Ambrose sino ganarle, y si para ello tiene que luchar contra él millones de veces lo hará. Este enfrentamiento de perspectivas queda claro al final, cuando Seth aplica DOS Avada Kedavras seguidos y Dean no cae sino que se mantiene en pie a duras penas, porque él no quiere terminar de luchar. No obstante Rollins no gana para luchar, lucha para ganar, y quizás por eso finalmente es él el que se lleva el combate tras rematar a su enemigo con el Small Package Driver.

Guau. Este match es fantástico no solo por contar una historia inteligente y emocionante (algo muy difícil en los combates en los que ya sabes cuánto van a durar), no solo por la gran performance de ambos en la que Ambrose borda su selling excéntrico y Rollins ejecuta en el momento perfecto cada parte de su ofensiva; va más allá de eso. Es fantástico porque plantea un choque de visiones, de maneras que tiene un wrestler de afrontar su vida: uno tiene el pro wrestling como manera de llegar al éxito, mientras que el otro debe tener éxito para vivir el pro wrestling. Rollins lucha para alcanzar su sueño, mientras que Ambrose lucha para vivir el suyo. El pro wrestling como medio vs el pro wrestling como fin. Se echan de menos personajes así de profundos en el roster principal, como se puede apreciar en ellos mismos.

NOTA

MUY sobresaliente. Si bien Seth podría tener mejores expresiones faciales y Dean podría abusar un poco menos del overselling en algunos momentos, nada de esto consigue sacarme del match. Son más de treinta minutos que se pasan volando, gracias a la actuación de sus personajes, a la historia que cuentan y a la idea que plantean. Es un combate realmente brillante, merecedor de ser considerado MOTYC. Diría que es el mejor de la saga de Ambrollins, ahí ahí con el de Money in the Bank 2015. —> 9’5/10(*).

(*)Nota actualizada tras el cambio en el sistema de puntuación [27/1/2017].

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Buddy Rose vs Rick Martel – PNW 26/4/1980

El gran héroe de Portland contra el gran villano, ¿podrá Martel hacer justicia y desenmascarar a Rose?

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Contexto

Playboy Buddy Rose es el malo malísimo del territorio de Portland. Cuando Roddy Piper le venció y le obligó a raparse esa sedosa cabellera suya, el narcisista de la rosa no iba a consentir que nadie le viese su nuevo look y apareció con una máscara con peluca, declarando que la llevaría hasta que le volviese a crecer el pelo. El público está deseando ver la calva de Buddy y poder reírse de él, y aquí es donde entra Martel, el gran babyface cuyo objetivo es darle a la gente lo que pide y hacer que Rose salde su deuda. Pero Buddy se iba a defender como un gato panza arriba…

El match

https://drive.google.com/file/d/0B507AKE9a4vsV3c3d1lMcjVtcWM/view

Valoración

Esto es un 2 out of 3 Falls match, con un límite de tiempo de treinta minutos.

En los primeros compases, Buddy se muestra con miedo a empezar el combate: se juega mucho, no quiere quedar en ridículo mostrando su calva, le aterra la idea de perder. Martel le sorprende un par de veces y Rose inmediatamente sale del ring a refugiarse, ante un público que lo odia. Playboy necesita una estrategia, así que caza la pierna izquierda de Rick y comienza un fantástico limbwork en base a sumisiones a ras de lona y despectivas patadas. Martel no es capaz de llegar a las cuerdas, pero encuentra una brecha por la que trazar su escape: la máscara de Rose, la cual trata de quitarle para conseguir que suelte las llaves. Normalmente esta sería una táctica heel, pero me encanta como en este match funciona completamente a la inversa: Rick no es un cobarde por ir a por la máscara, sino que es su objetivo principal porque quiere hacer justicia y que la gente vea a Buddy rapado y feo.

Pero Buddy es muy inteligente, así que las sumisiones de ahora en adelante serán llaves que le permitan estar lo más alejado posible de los brazos de Martel, para que no pueda tratar de quitarle la máscara. Es entonces cuando Rick se ve obligado a revertir un Indian Deathlock, ante el goce del público, e iniciar un comeback… Pero comete un error: aplica un Atomic Drop con la pierna dañada, y el golpe es mucho más doloroso para él que para Rose. Buddy, cual tiburón oliendo sangre, va inmediatamente a sacar partido de esto y destroza la pierna de Rick contra el esquinero un par de veces. Single Leg Boston Crab y Rick Martel se ve obligado a rendirse. Buddy Rose consigue la primera caída, y Martel agoniza tumbado en la lona, ¿podrá continuar?

Pues resulta que sí: el héroe no se va a dar por vencido y seguirá luchando, aunque la vulnerabilidad de su pierna es muy evidente. Obviamente, Buddy se lanza a por esa pierna como si no hubiera un mañana, pero esta vez Martel está al loro y no es hasta el cuarto o quinto intento que Rose consigue atraparla y proseguir su castigo. Vuelve a intentar torturarle con el esquinero, pero se ha confiado y se ha acercado demasiado a Martel, quien le agarra de la máscara ¡y le estrella la cara contra el duro poste! El público explota, y Rick aprovecha para golpear la espalda de Buddy contra dicho poste. Pese a estar cojo, Martel está on fire y prosigue el castigo a la espalda del Playboy, tiene incluso la ocasión de ganar la caída por count out varias veces pero eso sería demasiado sucio para él. Lo devuelve al ring y le golpea la espalda numerosas veces ante el deleite de los fans. El castigo de Martel es mucho más duro y frenético que el de Rose en la primera caída, porque Rick tiene la urgencia de empatar; adoro esto. Buddy no puede más y se rinde ante un demoledor Boston Crab. En cinco minutos Rick Martel ha dado la vuelta a la situación.

La tercera caída es un todo o nada para ambos: Martel no quiere fallar a su gente, y Rose no está dispuesto a que le vean sin pelo. Inmediatamente Rick se lanza a por Buddy, prosiguiendo ese fructífero castigo a la espalda. Lo mejor es que Martel utiliza su pierna izquierda -la previamente dañada- la mayoría de veces para castigar la espalda de Rose, dejándole claro que ya está recuperado y que su estrategia no va a servirle más. En una ocasión, Buddy está apunto de aplicar un básico, simple y sencillo Body Slam, pero el dolor en la espalda no se lo permite; Dios, este match está a otro nivel. Rick Martel está en clara ventaja ahora mismo y el Playboy tiene que recurrir a piquetes de ojos y tirones de pelo para salirse de las sumisiones con las que el héroe quiere finalizar el combate. Harto de estas jugarretas, y quedando muy poco para el tiempo límite, Martel va directamente a quitarle la máscara: ya tiene el match prácticamente ganado y no puede permitir que Rose se escape, así que va a por lo que de verdad importa. Buddy lucha por salir del ring para huir… ¡Martel le quita la máscara por fin… pero los secuaces de Rose llegan rápidamente a cubrir a su líder con una toalla y sacarlo de allí, maldita sea! Rick Martel gana la tercera caída por count out y es el vencedor del combate, sin embargo es un triunfo a medias. Tiene la máscara, tiene la victoria, pero Buddy Rose ha escapado antes de revelar su nuevo aspecto y ha privado a la gente de ver lo que tanto quería. Agridulce final que deja con ganas de más… Y ese “más” va a llegar muy pronto.

NOTA

Me encanta. Los fans se implican muchísimo en la historia, lo que ayuda a esa determinación de Martel por satisfacerlos y centrarse en  desenmascarar a Buddy. La performance de Rose es genial, es ese clásico heel que técnicamente es inferior al rival, pero que puede llegar a ser muy peligroso gracias a su astucia. El morbo que hay  en torno a desenmascarar a Rose es genial. Todas y cada una de las llaves (y golpes) que se aplican tienen sentido, y lo mejor es que no se quedan quietos en cada una, sino que forcejean constantemente buscando mantener/escapar (aprende, México). El limbwork es el protagonista del match: tanto el trabajo a la pierna de Buddy como el castigo a la espalda de Martel son espectaculares, sobretodo porque ambos venden de maravilla la ofensiva del otro. Es una de las mejores exhibiciones de selling que he visto jamás.

La primera vez que vi este combate no conocía el contexto y, aunque lo disfruté mucho, todo cobra bastante más sentido si se atiende a dicho contexto y se comprende lo importante que es para Rose proteger su imagen de playboy y lo importante que es para Martel darle a la gente lo que pide. Así que ahora todo encaja muchísimo mejor, y honestamente no se me ocurre absolutamente ningún contra que ponerle al match. Para emanar tanta old school, envejece realmente bien; trasciende épocas. Y eso es jodidamente difícil en el pro wrestling. —> *****.

Katsuyori Shibata vs Tomohiro Ishii – NJPW G1 Climax 23

Los dos cabrones más duros de NJPW buscando resolver quién era más resistente. Nada podía salir mal de aquí.

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Contexto

Pese a que cada año el strong style va desapareciendo poco a poco de New Japan Pro Wrestling, aún hay wrestlers que lo llevan como bandera. Pero ningún wrestler lo ha hecho tan claramente como Katsuyori Shibata y Tomohiro Ishii. Sus golpes son durísimos, su fightin spirit es inquebrantable… Así que cuando por fin iban a coincidir en un singles match había una expectación enorme. Para colmo, el choque se dio en la vigésimo tercera edición del G1 Climax, en 2013, por lo que el hype era aún mayor, ya que la del G1 era y es la mejor época del año para NJPW.

El match

Valoración

Voy a quitarme de encima la versión corta de la valoración, porque no aguanto más: esto fue la puta polla.

Ya antes de que el match empiece oficialmente los dos están muy inquietos en sus esquineros, mirándose fijamente e impacientes por comenzar. Por supuesto, esto prende al público desde el minuto -1. Suena la campana y los dos corren a por el otro, chocan, y Shibata gana ese primer asalto porque Ishii trastabilla. Pero el Stone Pitbull no pierde el tiempo y se pone en pie tan rápido como cae, sus ganas de guerra no se van a saciar ni de lejos. Los dos se enzarzan en una guerra de forearms increíblemente fuertes y rápidos, sin parar, sin permitirse dolerse. Y el público lo adora.

The Wrestler vuelve a ganar ese asalto, pero de nuevo Ishii contraataca con todas su fuerzas y los dos empalan al otro contra el esquinero. Más intercambios de forearms, y Shibata quiere demostrar a tal punto que él es el más duro que se arrodilla para que Ishii pueda hacerle sus chops con todas sus fuerzas. Por supuesto, Ishii no se va a quedar atrás y también se arrodilla, pidiendo ¡no, exigiendo! que Shibata lo patée lo más fuertemente posible. Los dos tienen tal obsesión por quedar por encima del otro que constantemente cada vez que uno farda con algo, ya sea levantarse corriendo tras un move potente, aplicar brutalísimos headbutts o incluso kickouts en uno, el otro lo hace inmediatamente después. Pero claro, quieren quedar por encima del otro superándole en su máximo poder, por lo que constantemente se están provocando: primero con esos arrodillamientos, y al final robándose moves de firma (Ishii incluso trata de aplicar el Penalty Kick de Shibata).

Casi todas las secuencias acaban con ambos cayendo desplomados a la lona a la vez, pero es Shibata el que casi siempre acaba ganando los violentos tests de resistencia, por lo que Ishii tiene que hacer uso de todo su fightin spirit para mantenerse con vida en el combate. El ritmo y sobretodo la intensidad apenas bajan durante todo el match, por lo que en menos de diez minutos ambos están por los suelos, hechos polvo, y con el público a sus pies. Shibata trata de acabar con esta batalla con su Sleeper, pero Ishii se saca a la desesperada un Enzuigiri, dos Lariats y un brutal Brainbuster (todo ello seguido), combo del que Shibata se sale… en tres y medio. Ishii gana.

Son poco menos de doce minutos, por lo que la historia a contar es bastante corta y simple, pero Dios mío qué historia… Lo mejor es que no hay un clímax: todo el match es un clímax. Esto es una guerra de desgaste, no hay más. No van a ganar al otro sin más, quieren soltar todas sus bombas y sobrevivir a todas las bombas del rival, porque si no la victoria habrá sido vacía, sin valor, indigna del strong style. Esto no es un match, esto es un pique entre los dos wrestlers mas duros de NJPW para determinar quién aguanta más que el otro. Además, con ese kickout en tres y medio del final, da la sensación de que la guerra no se ha zanjado del todo. Pese a toda la brutalidad que se han repartido, aún había energías para más.

NOTA

Todo es perfecto: la intensidad, el realismo de todos y cada uno de los golpes, la sensación de locura del público… Ver un match de este tipo, con una fórmula y ejecución tan violenta, es propio entre wrestlers con storylines de odio y feudos muy personales, pero Shibata e Ishii logran darle la vuelta a dicha fórmula y transmitir un aura totalmente distinta: no se odian, pero son los únicos que pueden darle una pelea así al otro; Shibata e Ishii se necesitan como oponentes mutuamente, porque son los únicos que se atreven a exigir el máximo del otro… Imagino que haya gente a la que le chirríe el asunto de los no sells, romper los pinfalls en uno y demás, pero es que en este combate está totalmente justificado. Es el match que mejor encarna el strong style y el fightin spirit del puroresu, sin lugar a dudas. Probablemente también sea mi MOTY de 2013 (a falta de revisar los Tanahashi vs Okada de Invasion Attack y Kings of Pro Wrestling). No puedo puntuarlo de otra manera. —> *****.

Stan Hansen vs Kenta Kobashi – AJPW 29/7/1993

Los dos SOB más duros del mundo colisionaron en un match legendario. ¿Conseguirá Kobashi su ansiada victoria sobre Hansen?

Stan Hansen vs Kenta Kobashi

Contexto

Stan Hansen fue el primer gran rival de Kenta Kobashi; se han enfrentado varias veces a lo largo de los años de rookie de éste. Hansen es el salvaje veterano por el que la nueva generación de AJPW debe pasar y Kobashi, el mayor underdog de su camada, no tiene intención de quedarse atrás. Y aunque Hansen es demasiado poderoso y ha ganado todos sus combates previos, Kobashi cada vez va creciendo como wrestler y poniéndole las cosas más difíciles. En 1993, bajo la calificación de “match especial”, estas dos fieras se vieron las caras de nuevo… Y esta vez Kobashi tiene claro que no va a fallar.

El match

 

Valoración

Devolviéndole la jugarreta que Hansen le hizo en 1991, Kobashi se lanza a por él incluso antes de que suene la campana, aprovechando que Stan está descargando su rabia contra uno de los que recogen las cintas que arrojan los fans. Ya está harto de perder ante él, esta va a ser su noche, y así se lo hace saber a Hansen con tremendas bofetadas, chops y moves contra ringside. Kobashi le da a Hansen su propia medicina, la del ataque caótico y sin cesar, y por primera vez desde André the Giant en 1981 Stan está siendo claramente dominado, hasta el punto de rodar varias veces hacia ringside para huir. Los durísimos golpes que le atiza para tratar de ganar momentum no sirven esta vez, porque Kobashi está siendo más resistente y mantiene su ataque, además de esquivar y revertir algún golpe sorpresa que antes no habría esquivado ni revertido. Ya no es un rookie que está probando su valía: ahora es un igual. Kobashi mantiene a ralla al temible gaijin ante el disfrute del público, que quiere verlo consolidarse de una vez, hasta que corre hacia él para embestirlo contra un esquinero y en su lugar se come la bota de Hansen. Kobashi cae desplomado. Un solo par de segundos para tomar carrerilla le han bastado a Stan para darle la vuelta al match, pero Hansen ha sufrido una buena paliza y el gusano de Kobashi va a pagarla de buena gana: Splash hacia ringside, Powerbomb contra el suelo, duros rodillazos… Stan Hansen sigue siendo mucho Stan Hansen.

Pero esta vez el dominio del titán texano no se prolonga por mucho tiempo. Kobashi vuelve a la carga con el mismo patadón a la cara que le hizo perder las riendas antes; no obstante Hansen consigue cortar el comeback esquivando justo en el último segundo un ataque desde la tercera cuerda. Entonces sucede algo inaudito: Hansen busca la cuenta desesperadamente tras eso. No aprovecha para infligir más daño, ni para tomar aire y recuperarse: busca acabar el combate ya. La urgencia de Stan solo puede significar una cosa: tiene miedo. Por fin, Kenta Kobashi ha conseguido sembrar en Hansen la desconfianza y el temor a perder. Kobashi parece oler ese miedo, porque vuelve a la carga y lo acorrala en el esquinero, donde lo ametralla a chops. El letal vaquero ha quedado reducido a una gran masa de carne llorona. Pese a tirarle del pelo para lanzarlo contra la lona, Kobashi se levanta inmediatamente y se encara al monstruo. Sintiendo su gran victoria, envuelto en su burning spirit, lo derriba con nada más y nada menos que un Lariat, a él, a Stan Hansen. Aún con todo, no consigue cerrar la cuenta de tres.

Kobashi empieza a inquietarse y comete un error fatal tratando de usar las cuerdas para su beneficio, ya que acaba recibiendo un Backdrop Driver que casi le cuesta el combate: pese a sentir la derrota en la nuca, Stan Hansen aún es capaz de rozar la victoria… Pero no agarrarla, porque Kobashi se sale en dos. A Hansen no le queda nada más que su letal Western Lariat, del que nadie se ha levantado, pero Kobashi lo zancadillea justo a tiempo. Le aplasta la nuca a base de Legdrops, pero aún así Hansen se niega a ser derrotado. A Kobashi no le queda otra que su Moonsault, ¡y consigue aplicarlo… Pero Hansen se vuelve a salir! El japonés trata de no hundirse y de mantener la cabeza fría, pero Stan se saca un Enzuigiri outta nowhere que le da algo de tiempo. Kobashi se arrastra hacia el esquinero dispuesto a buscar otro Moonsault, pero Hansen sabe que ese sería su fin y se aferra al pie de su enemigo, así que Kobashi tiene que aplicarle un Neckbreaker… del que Hansen se vuelve a salir. Kenta Kobashi se niega a aceptar que no sea capaz de vencer a Stan Hansen, pero esta vez los nervios lo traicionan: deseando ganar de una vez, como sea, en lugar de rematarlo trata de adjudicarse el triunfo a base de Roll Ups e Inside Craddles, … Y para colmo ninguno le da la victoria. Aplica otro tremendo Lariat, pero Stan Hansen no va a caer derrotado por su propio move. Kobashi solo puede intentar otro Moonsault y se encarama al esquinero, pero  Hansen corre a impedírselo: no puede permitirse recibir otro Moonsault. Stan tiene acorralado a Kobashi en lo alto del esquinero, y aunque el fiero tetsujin trata de evitar caer: LARIATOOOOOOOOO!. Kobashi cae desde lo alto, un Hansen más muerto que vivo y gimoteante lo cubre, y la cuenta llega a tres.

Stan Hansen vuelve a ganar, pero esta vez Kenta Kobashi no ha perdido. No ha plantado batalla como una joven promesa que muere con la espada en la mano, ha ido más allá: ha llevado al límite a la mayor fuerza de destrucción del mundo del pro wrestling. Quizás no ha conseguido que su brazo sea el alzado tras la contienda, pero ha logrado ganarse el reconocimiento de gran estrella. Ha infundido miedo en el mismísimo Stan Hansen, y eso equivale a una tremenda victoria moral. El texano sigue siendo el jefe del ruedo, pero ahora más que nunca su trono es frágil. Y no queda mucho para que se colapse ante el burning spirit.

NOTA

Este combate es sumamente fantástico. La ofensiva de ambos es espectacular, tanto por su realismo como por su variedad como por su ejecución. Ambos bordan también el selling, y esas sensaciones de urgencia y de necesidad de aprovechar cualquier oportunidad que se les cruce; hay que estarle agradecido a Hansen por permitirle tanta ofensiva a Kobashi (especialmente sabiendo cómo es Hansen en sus matches), lo puso realmente over y le inyectó la credibilidad de main eventer que la gente demandaba. Quizás ganó quien no debía o quizás no, pero desde luego este combate acabó ayudando muchísimo a Kobashi.

Lo único que me molesta, y que por mucho que vea este match tan maravilloso siempre me chirría, es la secuencia final: ninguno vende los últimos golpes (que no son precisamente flojos), y tratándose de un match tan duro e intenso como éste y tras pelear de esa forma durante más o menos veinte minutos, resulta algo anticlimático… Siempre me ha dolido no percibirlo como un cinco estrellas. Pero, aún así, sigue siendo mi MOTY de 1993, uno de los mejores combates de ambos, y uno de los pocos combates de los que jamás me hartaré de ver. —> 9’75/10(*).

(*)Nota actualizada tras el cambio en el sistema de puntuación [27/1/2017].

Mil Muertes vs Fénix – LU Graves Consequences

El final de uno de los mejores feudos del año pasado; el usualmente reconocido como mejor match de Lucha Underground hasta la fecha. ¿Estará a la altura?

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Contexto

Estos dos son enemigos por naturaleza: Mil Muertes es un monstruo, un niño que perdió a su familia en un terremoto y del que gracias a la misteriosa bruja Catrina él salió con vida; se convirtió en el mayor agente de la muerte y el caos. Fénix, en cambio, es el Hombre de las Mil Vidas, el que siempre resurge de sus cenizas; un fightin spirit a la mexicana bastante interesante. Son la antítesis el uno del otro, dos antónimos que necesitan combatirse.

Así que cuando Lucha Underground salió a la luz con su revolucionario estilo de hacer las cosas, estos dos no tardaron en entrar en rivalidad. El creciente interés de Catrina por Fénix, hasta el punto de otorgarle el lick of death sin haber sido derrotado por Mil, encolerizó a éste. Muertes retó a su enemigo al primer Graves Consequences de LU, que no es más que un Casket match de toda la vida pero claro, en manos de LU luce como algo realmente importante y único. Una rivalidad muy simple, pero demasiado intensa y con un gran hype para este desenlace, que se llevó a cabo en el capítulo 19×01.

El match

http://serieshd.online/series-hd/1889545-lucha-underground/seasons/1/episodes/19

Valoración

Esto es brutal. Lucha Underground tiene ese don de lograr que el fan suspenda la incredulidad pese a estar viendo dragones, seres galácticos, zombies y demás fantasía; esto se nota en este match desde la ambientación hasta la historia que se cuenta en él.

No puede empezar mejor: Mil Muertes lanzándose en Tope Suicida incluso antes de que empiece el combate. A Muertes le da igual competir, le da igual ser mejor que el rival: quiere romper, destruir, matar. Y su rival es el Hombre de las Mil Vidas, así que tendrá que hacer honor a su propio nombre y matarlo mil veces. Por eso no pierde el más mínimo segundo en lanzarse al ataque ni en prolongar su tortura todo el tiempo que quiera. Ya en los primeros minutos. Mil busca arrancarle la máscara a Fénix, gesto que normalmente es una falta de respeto de los rudos a los técnicos en la lucha libre, pero que aquí va más allá: Mil no lo quiere humillar, lo quiere matar, y para eso tiene que mostrarle al mundo que Fénix es un mortal y que sangra como tal. Así que le provoca un corte en la frente descubierta, que agrava con mordiscos, y procede a ahorcarlo con una barra de hierro que arrancó de un esquinero (tremendo heat). La performance de Mil es maravillosa, esa sed de violencia in crescendo en todo el match es sublime. Fénix vende mejor que nunca toda esta tortura.

Pero resulta que el Hombre de las Mil Vidas sigue resurgiendo. Está recibiendo la paliza de su vida pero no cae, no muere. Hay un momento en el que el árbitro le ruega que le pida parar el combate y Fénix, lleno de sangre, niega con la cabeza. Él confía en que no va a morir, que puede soportar todo lo que Mil Muertes le haga y que acabará siendo el último superviviente. Gracias a ello logra contraatacar en un par de ocasiones -totalmente creíbles y nada anticlimáticas- a lo largo de la lucha, ocasiones que tienen que ser lo más potentes posibles para tratar de remontar: un DDT contra el ataúd, un salto desde la verja del público, etc. Pero todos y cada uno de estos amagos de comeback son cortados de inmediato por Mil, cuya ansia de destruir a Fénix es superior a todo lo que él le pueda lanzar: más mordiscos en el corte, más castigo con el ataúd, más moves contra elementos del ringside.

La tónica se mantiene así hasta que Muertes golpea accidentalmente a Catrina, momento en el que Fénix trata de tomar la delantera de una vez por todas… pero de nuevo Mil se impone ante él. No obstante, la situación se le ha ido de las manos y quiere meter a su víctima en el ataúd y acabar de una vez, pero no se da cuenta de que Catrina lo ha abierto… aunque Fénix sí. Luchando aferrado a las cuerdas para no caer, Fénix finalmente consigue tumbar a Mil Muertes al golpearlo varias veces de forma seguida, aprovechando que él sabe que el final para uno de los dos está cerca y que Muertes lo desconoce. Remata a Mil con un Double Foot Stomp que le permite meterlo en el ataúd para que Catrina lo cierre, no sin antes lanzar la piedra de la muerte al ataúd. Este final me resulta bastante anticlimático: es muy poco con lo que Fénix consigue dejar fuera de combate a Muertes para ganar el match, más teniendo en cuenta que sus golpes lucen bastante débiles (aunque esto queda justificado en el storytelling, por todo lo que ha sido castigado y las pocas energías que le quedan). Una interferencia de Catrina -un golpe con la piedra de la muerte, por ejemplo- habría ayudado mucho.

Algo que me encanta es que no llega a haber un comeback de Fénix como tal. Mil Muertes luce insuperable durante todo el match; simplemente Fénix hizo honor a su nombre y no paró de resurgir de sus cenizas. El público de LU, muy vivo de por sí, se sumergió totalmente en la historia: abucheó a Muertes y animó a Fénix con todas sus fuerzas, algo muy meritorio para ambos luchadores si tenemos en cuenta que el fan de hoy en día apenas sigue la corriente del kayfabe y vitorea a faces y heels por igual.

Quizás chirríe que Catrina no intervenga en todo el combate siendo parte importante de la storyline, pero tiene sentido si somos conscientes de lo que ocurre después: se descubre que su plan era revivir a Mil Muertes más poderoso que nunca y usarlo para primero destruir a Fénix y luego hacerse con el Templo. Si Fénix ganaba, llevaría a cabo ese plan, y si Mil ganaba, se habrían librado de Fénix por adelantado; ella ganaba sí o sí, así que es lógico que se mantuviese a la espera.

NOTA

Muy buen combate, pero debo decir que no me parece el mejor de Lucha Underground ni de su primera temporada, incluso diría que no es el mejor entre estos dos archirrivales. No es un MOTYC, pero sí es el combate que mejor refleja el espíritu de LU: la fantasía, la innovación (ese uso del ataúd como arma es lo que más enamora del match), la profundidad en los personajes y sus historias. Es además, y lo digo sin temor a equivocarme, el mejor Casket match de todos los tiempos. Ambos wrestlers cumplen sus roles fantásticamente, especialmente Muertes, quien pese a dominar casi todo el match lo hace de forma tan variada que nunca resulta aburrido de ver. —> 8’25/10.

Batista vs The Undertaker – WWE WrestleMania 23

El primer combate que vi en mi vida me parece la opción idónea para desvirgar WrestleBlog. ¿Se robaron Taker y Batista una de las mejores ediciones del Show de Shows? Vamos a verlo.

Batista vs Taker WM 23

 Contexto

Batista era el gran monarca de SmackDown!, estaba viviendo un gran momento en su carrera: over como top face, gran estatus, un buen reinado con un título prestigioso, etc. Pero cuando Undertaker ganó el Royal Rumble 2007 y lo escogió a él para luchar en WM, toda su hegemonía se vio amenazada desde el minuto uno. Un feudo simple pero intenso (más o menos como acabó siendo el combate) lleno de brawls con y sin seguridad, traicionándose en combates en los que eran equipo, usando a otros wrestlers como armas; nada estaba por encima de ellos dos en SD. Undertaker buscaba minar la confianza de The Animal, pero éste siempre repetía que no iba a dejarse intimidar… Quizás lo repetía tantas veces que buscaba convencerse más a sí mismo que a los demás. Había mucho hype, ya que no solo era el choque entre la estrella del momento contra el fenómeno perenne de WWE, sino que ya comenzaba a tenerse en cuenta la Racha (14-0 en ese momento) como algo legendario y Batista tenía la credibilidad suficiente para romperla.

 El match

Valoración

En más o menos quince minutos, estos dos consiguen meter un poco de casi todo sin que resultase atropellado ni forzado. Si bien la estructura es la básica de un main event de WWE (intercambiamos dominio + spot chulo de transición + nearfalls y fin), está tan bien llevada a cabo que la simpleza no puede ser considerada como algo en contra en este match.

Batista está genial aquí: él es el jefe de SmackDown!, es el hombre a batir y así se lo demuestra a Undertaker yendo a por él desde el principio (<<no me dejaré intimidar>>) con un Spear. Desde el minuto uno el público va con el Deadman, por lo que Batista adopta su rol de heel con algo más de agresividad y dureza en los golpes. Gracias a su genial striking, Taker consigue ir construyendo momentum para asestar algunos de sus mejores moves y así equilibrar la balanza. Pero Batista logra reaccionar (hay un spot genial en el que se libera de la garra de Undertaker cuando iba a hacerle el Chokeslam) y acaba castigando duramente al Phenom en la zona de los comentaristas: está decidido a ganar, a consolidarse en el trono, a demostrarse a todos y a sí mismo que es el rey.

El gran spot del match es el Powerslam contra la mesa de comentaristas, pero lo que me llama la atención es que no surge por necesidad. Batista está llevando la batuta en esos momentos, está dándole la del pulpo a Taker, no necesita remontar: lo hace porque puede, para demostrar que se puede permitir hacerlo; es la mejor manera de transmitir lo que llevaba semanas diciendo: yo mando aquí, no me voy a dejar intimidar. Pero en cuanto Taker se sale de las cuentas que intenta tras esto, el Animal empieza a mostrar algo de preocupación. Es más, Undertaker sigue levantándose e incluso consigue un par de nearfalls con Chokeslams y Last Rides. Pero a Batista le queda su gran baza: la Batista Bomb, de la que (si no recuerdo mal) nadie se había salido hasta la fecha… Pero Taker se sale (en 2’9, tremendo nearfall). La cara de Batista aquí es tremenda: esto sí que no se lo esperaba, ni él ni nadie.

Ese es el momento en el que se descubre la verdad: Batista no puede ganar a Undertaker. Ha ido con todo, ha tratado de convencer a todos y a sí mismo de que es capaz, pero aún no lo es. El kickout al Batista Bomb es la confirmación de una cruda sospecha que no se atrevía a asumir: es peor que su rival. Por primera vez desde que llegó al main event, Batista tiene a un rival mejor que él. Ese kickout mata a Batista por dentro, tal y como refleja su cara. Aún así, sigue siendo The Animal y mientras tenga aliento seguirá luchando. Busca otra Batista Bomb, pero Undertaker lo evita. Batista busca castigarlo contra un esquinero, pero es él quien se lo acaba comiendo, dejando en bandeja un Tombstone Piledriver con el que The Deadman conquista su primer World Heavyweight Championship. 15-0.

Caer al primer Tombstone, mientras que Taker sobrevivió a todo lo que el Animal tenía para echarle, fue la confirmación de que por muy hombre del momento que fuese, Batista no estaba listo para reinar. A partir de aquí inicia su camino de redención a lo largo de todo 2007, superándose a sí mismo para poder superar luego a Undertaker: en las dos siguientes revanchas consigue empatar con él, y finalmente a finales de año logra su gran victoria, para esta vez sí retener el WHC y consolidar su supremacía.

Volviendo al match, y habiendo destacado ya el papel de Batista, quiero hablar también del de su rival: Undertaker no hace demasiado a la ofensiva, se limita a desplegar todos sus moves y spots que convierten sus combates de WrestleMania en inmortales, pero hace una gran performance dejándole espacio a Batista para que luzca dominante, vendiendo notablemente el castigo y con muy buen timing ejecutando los nearfalls y kickouts para aumentar la emoción. Es la parte del intercambio de signature moves y sus nearfalls la más emocionante, ya que ambos están tan over y tienen tanta credibilidad que el público llega a creerse los falsos finales. Se nota que esto es antes de que WWE empezase a abusar de la épica en los big matches (<<épica egoísta>>, lo llaman).

NOTA

Es un gran combate, con una historia buena y fácil de seguir, y aunque habría amado cinco minutos más y que Batista hubiese quedado más protegido en la derrota, a largo plazo acabó funcionando. No alcanza niveles de MOTYC a nivel global, ya que aunque la simpleza de la estructura aquí no me moleste, no deja de ser simple: una fórmula no fuera de lo normal solo que muy bien ejecutada. Su storytelling, aunque a la larga adquiere más valor, en el momento se queda algo corto, y eso en WM no siempre conviene (ya que WM suele ser donde culminan las historias, pero aquí es donde inicia). Con todo, quizás sea el mejor combate de la carrera de Batista, y también es el primero de los grandes combates consecutivos de Undertaker en WM hasta el 21-1.  Vale la pena verlo, es uno de los matches mas destacados de WWE en 2007. —> 8’75/10.

Bienvenid@s

Finalmente he decidido embarcarme en este proyecto. WrestleBlog pretende ser el sitio donde contamine vuestra mente con mi humilde pensamiento y opinión sobre el arte del pro wrestling. Que lo disfrutéis.

Haré reviews de matches principalmente, pero también habrá hueco para hablar de promos, segmentos, quizás breves artículos sobre lo que sea… Probablemente WrestleBlog acabe muriendo desde dentro por mi propia falta de interés, pero mientras duren las ganas, trataré de aprovecharlo al máximo. Mi meta principal es recolectar lo que vea y valore, y dejar patente todo lo que voy aprendiendo y descubriendo al ver wrestling.

No tengo ni la más remota idea de con cuánta frecuencia escribiré; ni siquiera si escribiré algo después de esto. Pero bueno, trataré de sacar el fightin spirit que hay dentro de mí y ofrecer un blog interesante/divertido/ameno/ridículo.

 

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