Stan Hansen vs André the Giant – NJPW 23/9/1981

Siempre hay un pez más grande, pero eso no quiere decir que el pequeño no vaya a partirle la cara.

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Contexto

El joven Stan Hansen prometía mucho a principios de los 80. Grande, muy violento, caótico, incontrolable. André the Giant, por su parte, era ya uno de los mayores iconos del pro wrestling a escala mundial, toda una máquina arrolladora, el coloso a batir pero que nadie batía; oficialmente, llevaba invicto muchos años. Así que cuando estos dos titanes se enfrentaron en New Japan Pro Wrestling, el sentimiento era similar al que uno tendría si fuesen a luchar King Kong y Godzilla. Hansen tenía ante sí a su prueba de fuego: por primera vez, estaba ante alguien más grande y fuerte que él, y eso le convertía en el underdog… ¿No?

El match

Valoración

Acabamos de presenciar el apocalipsis comprimido en cuatro esquinas.

Cuando Hansen va directamente a por André sin esperar a que suene la campana, uno comprende que le da igual que su rival sea un gigante o no, él va a darle una paliza indiscriminadamente. Y eso puede ser un acto de valentía, pero también de insensatez, porque André lo recibe con una Big Boot antes de que pueda ponerle la mano encima. Al fin y al cabo the Giant no sólo es más grande, si no más experimentado, y sabe anticiparse a la bravura sin frenos de alguien tan impulsivo como Hansen.

Pero es que Stan no se queda en el suelo, si no que se levanta rápidamente y vuelve a la carga. Se está golpeando de tú a tú con el mismísimo André the Giant, el público está eufórico y corea el nombre del vaquero texano. André está sufriendo los golpes que recibe, se aprecia en su gran selling, y comprende que la ventaja en tamaño no le va a bastar: necesita mantener quieto a Hansen. Por eso se ve obligado a atraparle en un Bearhug. Éste se libera con durísimos cabezazos y golpes de antebrazo, por lo que la Octava Maravilla del Mundo cambia de plan y se lanza a destrozar el brazo izquierdo de su rival, ese con el que Hansen aplica su letal Western Lariat. Con todo esto se deja claro que André, pese a tener ventaja, no está confiado: sabe que Hansen es capaz de ponerle las cosas difíciles. Se puede criticar que en un choque de titanes como este haya llaveo en lugar de brawlear desde el principio, y yo mismo antes pensaba igual, pero ahora esto me encanta, porque la sola idea de que un coloso como André the Giant necesite una estrategia para vencer a alguien ya pone muy over a Stan Hansen como wrestler.

André tiene el control del combate castigando el brazo de Hansen, pero este siempre está tratando de atacar -de maneras muy badass, como derribar al Gigante agarrándole del pelo o lanzar un cabezazo mientras está de rodillas doliéndose-, sin éxito. Ver a André, con sus enormes manazas, estrujar el brazo de Hansen es hasta doloroso para el espectador, y por eso mola tanto; eso sí, Stan podría haber vendido ese castigo mucho mejor durante el resto del match. Hansen trata de engañar a André en un par de ocasiones para que su tamaño le haga cometer un gran fallo que él pudiese aprovechar, pero el monstruo es inteligente y de reflejos rápidos. Un ejemplo de esto es cuando André va a lanzarse con la cabeza por delante sobre Hansen y éste se quita, pero the Giant rectifica en el último momento y prosigue su castigo. Pero finalmente el texano consigue ganar algo de momentum, y lo hace de la forma más épica posible: aplicándole un Bodyslam a André the Giant. El público se ha vuelto loco. La hazaña que hizo inmortal a Hulk Hogan en WrestleMania III ya la llevó a cabo Stan Hansen seis años antes. Ahora es su turno, y va con todo: fieras patadas, tremendos rodillazos a la nuca, incluso le aplica a André un jodido Camel Clutch. El Gigante trata de refugiarse en el apron, pero Hansen le sigue, y ambos acaban batallando fuera del ring sin control. Verlos destrozarse es un gusto, pero el árbitro tiene que hacer sonar la campana. Y aquí es cuando el combate pasa de ser tremendo a ser especial.

Nada más sonar la campana, ambos vuelven al cuadrilátero y se encaran con el árbitro. Ninguno quiere parar de luchar. André incluso amenaza al referee, cogiéndole de la camiseta. Es maravilloso notar como ambos están deseosos de continuar, cómo disfrutan de estar haciéndose polvo. Estos pocos minutos de incertidumbre sobre si el match continuará o no tienen al público expectante, y cuando finalmente la lucha se reinicia la ovación es enorme. Sin duda, el aura de estar viendo algo único está ahí. Y por supuesto, Hansen se lanza por André como si no hubiese un mañana. Ambos están yendo ahora con más rabia que nunca a por el otro, a André incluso le cuesta mantener el equilibrio de la fuerza que está poniendo en los golpes que lanza. El Gigante suelta una risotada que, de nuevo, refleja lo bien que se lo está pasando en esta guerra total. Sin embargo, André no sólo quiere pelear, quiere ganar, y ya ha comprobado que no va a poder hacerlo en condiciones normales: trata de golpear a Stan con el esquinero desprotegido, pero se lo acaba comiendo él; luego vuelve a intentar neutralizarlo con llaveo. Todo transcurría con la normalidad de antes, André destrozaba a Hansen y éste resistía como podía, pero de repente sucedió. El momento que transforma al combate de especial a legendario: LARIATOOOOOOOOOOOO!!!!!!!! Cuando Stan Hansen le aplica su Western Lariat a André the Giant, todo estalla: el público, el comentarista, el árbitro… Hansen cae a la lona del esfuerzo, pero es que André cae fuera del ring. Es uno de esos spots en el pro wrestling que dejan sin aliento.

El Gigante vuelve al cuadrilátero, fuera de sí. Acaba de ser avergonzado ante miles de fans, Hansen ya le ha puesto en evidencia demasiadas veces. Noquea al árbitro con un Lariat, y da la sensación de que lo hace para demostrar que un Lariat suyo vale más que uno de Hansen, pero nada puede enmascarar la humillación a la que este último le ha sometido. Y, no obstante, a Hansen todo eso le da igual, se lanza a por André de nuevo sin importar que el ring se empiece a llenar de gente pretendiendo separarlos. Para él no es una cuestión de orgullo, a él le da igual humillar o no a André, él sólo quiere reventarle como a cualquier otro oponente, porque esa es la esencia de Stan Hansen. Por supuesto, el combate vuelve a ser suspendido, y tras un enorme esfuerzo de los asistentes por separarlos, cada uno abandona el escenario por su propio pie, entre jadeos. Final algo frío para semejante guerra.

Algo muy importante en este combate es la motivación de cada uno de estos titanes. Uno puede pensar que para Hansen es vital quedar por encima de André, dejar claro que puede ser un digno rival del Gigante… Pero nada de eso. A Hansen le da igual su orgullo, su dignidad, el quedar bien; todas esas cosas no le valen. Lo que hace a Stan Hansen ser Stan Hansen es querer darle una brutal paliza a cada oponente, sea quien sea, incluso si es una leyenda viva como André. Y es precisamente a éste a quien le importa quedar bien y conservar su prestigio de “el mayor gigante del wrestling”, y por eso estalla tras recibir el Western Lariat, porque por primera vez ese título ha sido puesto en duda de forma contundente. Quizás André se dio cuenta de que no iba a poder ganar a Hansen, y prefería dejar inconsciente al árbitro y forzar la detención del match antes que arriesgarse a ser vencido. Incluso amenaza a un segundo árbitro una vez se ha suspendido el combate, y trata de convencerle de que le declare vencedor. Pero Hansen no reclama, a Hansen no le importa si se le reconoce o no como ganador: él vuelve a pegarse con the Giant. Cuando finalmente abandona el ring, lo hace lanzando una silla, dejando claro que le molesta no poder seguir luchando. Eso es lo único que le importa, y precisamente por eso, por mantenerse fiel a sí mismo frente a todo un icono mundial como André the Giant, Stan Hansen se ha ganado un reconocimiento casi igual de grande que si hubiera vencido en el combate.

Maravilloso, por supuesto. André tiene aquí la, seguramente, mejor performance de su carrera: su selling, sus expresiones de estar disfrutando del combate primero y de sentir creciente inseguridad después, todos y cada uno de los golpes que lleva a cabo lucen demoledores (y Hansen no se queda nada atrás en esto último tampoco). Si algo se le puede reprochar, es la ausencia de un final limpio, o al menos uno con Stan imponiéndose definitivamente al Gigante de forma simbólica, que es lo que el momento y el público pedía a gritos.

NOTA

El caos que ambos desatan es hipnótico y verles sacudirse de lo lindo una delicia. El drama, la violencia, la performance de André, la actitud de Hansen… Muchas cosas sobresalientes en este combate. Tiene, además, uno de mis spots favoritos de la historia, y un aura increíble en todo momento. Con un final más cerrado y cosas menores como un mejor selling de Stan al brazo, éste sería un combate perfecto. Pero ser casi perfecto no es ninguna deshonra. —> 9’5/10.

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4 comentarios en “Stan Hansen vs André the Giant – NJPW 23/9/1981

  1. La primera vez que vi este combate quedé anonadado. Una maravilla, de principio a fin.

    Es tanto lo que me gustó el match, que rápidamente se instaló dentro de mis combates favoritos y en mi ranking personal. Brutal, una joya como pocas.

    Gran review Master, genial encontrar un escrito que detalle tan bien lo que sucedió.

    Saludos de tu amigo GOAT.

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  2. Primero que nada me has hecho crear una cuenta de WordPress para comentarte, te odio xD

    Segundo suscribo cada palabra de lo que dijiste, cada una. No lo podrias haber escrito mejor y te digo de todas tu reviews esta es la mejor, ademas no solo eso es una de las mejores reviews que he leido en general, lo has hecho genial(Ayuda mucho tambien que este sea uno de mis combates favoritos ever y que pierda toda objetividad con el XD)

    Y nada ya ves que los Gigantes son geniales? Ya tienes una review de Baba y Andre, ahora solo falta Khali jeje.

    Asi que nada enhorabuena por el gran trabajo y te sigo odiando por hacerme crear una cuenta de wordpress(aunque con la review se me hace imposible)

    Le gusta a 1 persona

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