Kazuchika Okada vs Kenny Omega – NJPW WrestleKingdom 11

Cuando el futuro de New Japan es lo que está en juego, sólo puede decidirse en la más grande de las guerras.

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Contexto

Por fin Kazuchika Okada se había convertido el Ace. Tras retener el IWGP Heavyweight Championship ante Hiroshi Tanahashi en el main event de WrestleKingdom 10, el Rainmaker al fin era el hombre a batir, el que está en la cima de la montaña mirando al resto. Sobre él recaía ahora la responsabilidad de mantener NJPW, de demostrar por qué era la compañía número uno, de seguir representando su prestigio e importancia.

Kenny Omega había tenido un 2016 igual de exitoso, dando el salto de la división crucero a la escena de los pesos pesados. Ganó el IWGP Intercontinental Championship venciendo al propio Tanahashi, trajo a NJPW el primer Ladder match de la historia, llegó a la final del G1 Climax 26… y lo ganó. Contra todo pronóstico, Omega ganó el Climax y tenía garantizado su main event titular en WrestleKingdom 11. El hombre que abogaba por globalizar New Japan, por sacarla de Japón y expandirla internacionalmente… con él como Ace, por supuesto.

Para ambos, la meta era la misma, pero con una importante condición: sólo ellos podían liderar ese progreso. Ellos eran los únicos realmente necesarios en sus respectivos planes, y para llevarlos a cabo sólo había que cumplir una cosa: eliminar al otro; mega lo dejó claro cuando le aplicó su finisher al campeón a través de una mesa: en WrestleKingdom se iba a librar una auténtica guerra. EL IWGP Heavyweight Championship estaba en juego, pero esta vez se decidía algo más, algo quizás aún más importante. Se decidía el camino a seguir de la propia empresa. Y ninguno iba a dar su brazos a torcer en una batalla semejante… pasase lo que pasase, tuviesen que hacer lo que tuviesen que hacer.

El match

http://njpwworld.com/p/s_series_00412_2_10

Valoración

No sé ni por dónde empezar a escribir la reseña, algo que sólo me ha pasado anteriormente con Bockwinkel vs Hennig.

Comienzan de forma tradicional, tanteándose mientras llavean. Omega está ante ni más ni menos que el Ace, así que está muy concentrado y decidido a no dejar que el combate se le vaya de las manos: aguanta manteniendo headlocks aunque reciba un Back Suplex, si se resbala no tarda en recuperar la postura y volver a la carga en décimas de segundo, evita la Dropkick estando sentado en el esquinero, etc. Okada, pese a ser el más joven, es también el más veterano en la escena del main event, por lo que no le cuesta abrirse paso en torno a esa concentración de Kenny y sorprenderle un par de veces. Omega se pasa de listo intentando un One Winged Angle, y casi cae en el Rainmaker. Escupitajo de Kenny; las cortesías han acabado, ambos tendrán que ir ahora a un siguiente nivel.

Lo que sigue es la parte más sosa del combate, ya que Okada se lleva el combate a su terreno y trabaja sobre su rival como lo hace con todos sus rivales: mismos moves, golpes no muy duros. No pretendo que suene como una crítica a Okada como wrestler, simplemente señalar que estos minutos no son para nada únicos y sí un copia-pega de su fórmula, en la que ambos meten moves y secuencias que en nada se diferencian de sus otros combates con cualquier rival. No dejan de ser moves y secuencias bien ejecutadas (el Crossbody de Oki saltando por encima de la verja o el Terminator Dive de Omega son spots realizados con una precisión inmejorable, por ejemplo), pero casi nada se siente especial.  Cuando Omega realiza un Dropkick desde el esquinero hacia la nuca de Okada, introduce el primer momento del match en el que realmente está dejando clara la idea de que va a llegar lo más lejos posible, pero es la excepción de toda esta sección, correcta pero poco más, demasiado básica. Hay unos minutos en los que intentan crear una especie de clímax, con Okada haciendo un comeback y alguna que otra sumisión o movimiento que pretenden hacer pasar por un nearfall, obviamente sin éxito. A veces, la estructura de los main events de NJPW está tan clara que es muy difícil engañar al espectador con que el match va a acabar en x momento, porque sabe que aún quedan momentos por ver. Sin embargo, esta sección es la preparación de algo clave en el resto del combate: el castigo a la espalda y cuello de Okada, excelentemente vendido por el campeón.

Este dolor hace a Okada retirarse a ringside, pero no ha podido cometer un error peor, porque con ello le ha dado vía libre a Omega para dar rienda suelta a su plan: arriesgarse, lucirse, herir al rival de maneras muy duras y difíciles de ejecutar, para al mismo tiempo dejar claro que es un wrestler que está a un nivel superior que el campeón mundial. Esta motivación de Kenny se plasma desde el Moonsault hacia la zona de comentaristas (renunciando a hacer un simple Suicide Dive, ya que un Moonsault es aún más difícil) en adelante, y es lo que empieza a elevar el combate a un nuevo nivel. Después coloca una mesa sobre Okada y se lanza en carrera con los pies por delante sobre ella, confirmando que a partir de ahora ya no hay retorno. De hecho, este par de spots son los que consiguen el primer nearfall creíble, y tras el cual el público de verdad se va integrando en el match. El Rainmaker se acaba de comer dos durísimos spots, tiene un notable corte en la espalda, y Omega piensa ya en rematarlo. Pero no de cualquier manera: quiere hacerle atravesar la mesa. Algo fantástico es que se prepara muy bien el spot del Back Body Drop de Okada que hace a Omega atravesar la mesa: los momentos previos, en los que ambos tratan de lanzar al rival contra ella, son de verdadera tensión. Finalmente Okada se lleva ese asalto aprovechando el propio momentum de su aspirante (en una de las muchas veces en las que esas ansias por atacar se le vuelven en contra, en contraste con la concentración y mente fría que presenta en los primeros minutos y que no tarda en perder), y con ello consigue un igualador y algo de tiempo para recuperarse.

Okada ya ha pasado por mucho y trata de cerrar el combate, pero Omega consigue evitar el Rainmaker. Kenny está decidido a probar que es un rival superior a cualquier otro y sigue trayéndole al campeón el arsenal más despiadado (y desesperado) al que se tenga que enfrentar: Super Dragon Suplexes, Inverted Frankensteiners, sus potentísimos rodillazos a la sien en carrera, One Winged Angles… Pero Okada logra evitar o resistir todo, es el Ace, hace falta algo más allá de lo que está más allá del límite para ganarle. Omega empieza a desesperarse, pero nunca se da por vencido… hasta que se come el Rainmaker. Esto ha sido un clímax brutal, perfecto para cerrar el combatOMEGA SE SALE!!! Si Okada puede resistir todo y más, Keny Omega también. Sólo Tanahashi y Tetsuya Naito se habían salido del Rainmaker, pero ahora él también ha superado ese reto, y con ello se ha superado a sí mismo. De nuevo, el combate alcanza otro nivel (o mejor dicho, Kenny Omega lo lleva a otro nivel, en su afán por ganar demostrando que es el mejor quizás no del mundo si no de toda la historia), este ya el definitivo, en el que sólo va a quedar el que más recursos y resistencia tenga.

Y es que tras ese Rainmaker, Kenny aún no es un hombre vencido. No sólo ha resistido el finisher, si no que todavía puede traer más a la mesa, aún puede llevarse el match. Pero todo falla, no logra ganar. Okada le deja sin bazas, salvo una: el One Winged Angle. Al igual que con la mesa, los momentos en los que Kenny prepara el OWA y Okada lo evita milagrosamente son muy geniales, y aumentan aún más la emoción y el drama. Consigue aplicar más Rainmakers a la desesperada prácticamente, pero está demasiado debilitado para hacer un pinfall y the Cleaner sigue atacando, una y otra vez, destrozado pero decidido. Omega está sobrepasando su propio límite tal y como pretendía, y esto hace que Okada comprenda que necesita algo realmente único y destructor para ganar: ¡un jodido Tombstone Piledriver girando en el aire!  CUARTO Rainmaker, pinfall, y Kazuchika Okada retiene el IWGP Heavyweight Championship en el mayor desafío de su vida.

Maravilloso, por supuesto. El combate va creciendo, subiendo la escalera de la épica hasta llegar a un peldaño muy pocas veces visto en el pro wrestling. Quizás este sea el nivel más lejano al que una historia contada en un ring pueda llegar sin caer en lo que llamo <<sobreépica>>, el exceso. Y esto sucede porque Kenny Omega es un personaje que sale no sólo dispuesto a llegar a ese nivel, si no buscándolo. Está obsesionado con demostrar que es el mejor de todos los tiempos, con llevar a NJPW a lo más alto que una empresa de wrestling haya llegado nunca, y esa motivación -esa enfermiza obsesión, más bien- es la que le hace sacar fuerzas en todo momento, la que se materializa en un enemigo casi imposible de vencer… Pero Okada fue mejor. Okada es el Ace de NJPW, el campeón mundial, y si Omega le obliga a llegar a su límite y más allá lo va a hacer, porque ese es su deber. Okada ha ganado porque para lo que Omega es un deseo egoísta, para él es un compromiso con NJPW y consigo mismo: es su deber, y lo va a cumplir sea como sea. Al final, es Okada quien no sólo ha sido más resistente, si no que ha contado con más recursos que su rival.

Y sin embargo, pese a ser el combate probablemente más ambicioso de la historia, no es de los mejores de la historia. Okada está soberbio: su selling corporal, su ofensiva, sus expresiones de dolor/incredulidad/motivación/decisión/rabia/euforia, son maravillosxs; es una de las mejores performances de su carrera. Pero Omega a veces no podía evitar que esa ambición y egoísmo de su personaje se plasmase en su persona, en él como worker, y eso daba lugar a selling sobreactuado durante todo el combate (especialmente en sus expresiones faciales). Además, el hecho de tener que llenar un combate de casi cincuenta minutos en los que se acabase llegando a un nivel de épica más allá del imaginable hace que una parte considerable del match sea sosa y carezca de emoción, más aún cuando el match se trabaja bajo una estructura que puede resultar tan predecible como la de un main event de NJPW. Lo que no quita que el clímax (desde el spot en la mesa hasta el primer Rainmaker) y el más-allá-del-clímax (del kickout al Rainmaker en adelante) sean de los minutos más maravillosos y que más he disfrutado viendo wrestling.

NOTA

Este combate deja con un muy buen sabor de boca tras tantos minutos de oro puro, pero no hay que olvidar las partes más flojas de la estructura, que duran lo suficiente como para que repercuta negativamente en la valoración del match en su conjunto; y que Omega -el trabajador, no el personaje- a veces tratase de lucir mejor él mismo que el propio combate también le baja un poquito la nota. Sin embargo, todo lo demás es magnífico, y Okada en particular estuvo sembradísimo (obviamente Kenny se lleva más focos porque en él es menos común ver combates de semejante calibre, pero Oki me parece definitivamente el mejor aquí y no quería que pasase desapercibido en mi reseña). Brutal combate. —> 9,25/10.

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