Nick Bockwinkel vs Curt Hennig – AWA, 21/11/1986

WrestleBlog homenajea este combate por su trigésimo aniversario.

bockwinkel-vs-hennig

Contexto

The Smartest Wrestler Alive, the Man of the 1000 Holds, así se denominaba Nick Bockwinkel a sí mismo. Y era cierto, porque con su suma inteligencia y su variadísimo repertorio, que le valían tanto para ser el mejor wrestler como para ser el más oportunista, se mantuvo en la cima de AWA durante prácticamente toda la década de los 80. Altanero, bien vestido, con Bobby Heenan a su lado, siempre con palabras cultas en la boca, ególatra… Un heel perfecto, por quien los fans pagaban para verle recibir su merecido, pero más pronto que tarde Bock siempre recuperaba la hegemonía.

A mediados de los 80, regresó a la AWA Curt Hennig, el futuro Mr. Perfect. El joven iba disparado a la cima, tenía al público muy de su parte y derrochaba talento. Finalmente se había ganado una oportunidad al título máximo. El viejo Bockwinkel tenía delante al vivo retrato de sí mismo cuando era joven y quería comerse el mundo. Y como Bockwinkel se conoce muy bien a sí mismo, pensaba que lo tendría todo bajo control en el combate titular del 21 de noviembre de 1986.

El match

 

Valoración

Esta reseña ha sido jodida. El combate es tan sumamente bueno que siento que no le hago justicia con nada de lo que escribo.

Bockwinkel es el hombre, pero la sensación general es que Hennig lo está superando, y ha llegado el momento del pase de antorcha. Es lógico: es igual de bueno técnicamente hablando que él, igual de carismático que él, pero mucho más joven. Es la mayor amenaza a la que se ha enfrentado Bockwinkel, porque es una amenaza no solo hacia su reinado ni hacia su posición de número uno, sino hacia su lugar en el pro wrestling. “Es el nuevo Nick Bockwinkel”, eso es lo que transmitía Curt Hennig. Y Bock está asustado de ser relegado del juego para siempre, así que no solo tiene que retener el cinturón, tiene que ganar. Por eso ataca a Hennig por la espalda nada más sonar la campana, por eso intenta pinfalls mientras mantiene una llave en lugar de limitarse a dejar pasar el tiempo, por eso le llega a preguntar al timekeeper en una ocasión cuánto faltaba para el tiempo límite, por eso cuando queda poco tiempo para que venzan los sesenta minutos sigue intentando ganarle pese a que un empate le haría retener también. Nick Bockwinkel necesita vencer a Curt Hennig tanto como Hennig necesita ganar el campeonato, porque solo así evitará ser sustituido en la industria.

La primera victoria moral que busca Bock es en el llaveo, ser el mejor técnico. Al principio no tiene muchos problemas para conseguir atrapar a Hennig en headlocks, ni en escapar de unas headscissors, ni en pensar por delante de su rival (por ejemplo, cuando mantiene la cabeza agachada mientras aplica un side headlock para evitar que Hennig se la aprisione con las piernas). Nick, sonriente y burlón, cree que quizás ha sobrestimado a su enemigo y que no es para tanto. Pero conforme Hennig va aprendiendo cómo juega Bockwinkel a ras de lona, las cosas se van complicando: la segunda vez le es más fácil salir del headlock que la primera, se adelanta a los contraataques del campeón, incluso consigue aprisionar su brazo durante muchos minutos. Hennig pasa a estar en cabeza, y las sonrisas confiadas de Bockwinkel pasan a ser auténticas caras de frustración e incluso humillación. Curt incluso lo engaña para que trate de embestirlo contra el esquinero, y su brazo malo se come el poste. ¿Será que Hennig no solo es mejor técnico que the Man of the 1000 Holds, sino que encima es más inteligente que the Smartest Wrestler Alive?

Bockwinkel no tiene otra que probar un pin sucio, agarrando del calzón, y nada más salirse Hennig de la cuenta, Bock se retira a ringside. No solo estira su brazo torturado, también necesita urgentemente replantearse sus opciones, pensar una nueva estrategia para vencer a su sucesor. Y lo que viene ahora es uno de los momentos más brillantes que he visto en un match: Bockwinkel tienta a Hennig a agarrar su brazo malo, para atraparle en un exceso de confianza y trabajar sobre sus piernas. La llave es tan feroz que Curt no puede evitar agarrar a su rival del pelo para obligarlo a soltarle. Sin embargo, Hennig tiene su primer gran error de novato aquí: al retomar el castigo al brazo de Bock, se lanza sobre él con las rodillas por delante, por lo que el dolor en sus piernas no le permite continuar la ofensiva y vuelve a caer en las garras de Bockwinkel. En este punto ha pasado ya media hora de combate, y Nick sabe que si esto sigue así se agotará el tiempo. Tiene que empezar a asegurarse la victoria.

Así que vemos a un Bockwinkel más incisivo a partir de aquí. Sleeper Hold, Hennig está a punto de desfallecer, pero consigue romper la llave a tiempo… llevándose al árbitro por delante. Este ref bump parece que no aporta nada, ya que nada ilegal sucede mientras el árbitro está aturdido, pero precisamente porque no sucede nada ilegal es bueno: Curt Hennig no es el próximo Nick Bockwinkel, Nick Bockwinkel habría aprovechado para aplicar un golpe bajo o atacar con una silla, pero Curt Hennig también es mejor que su rival en eso y no se rebajará a ese nivel. Es algo parecido a lo que sucede en el Neville vs Zayn de Takeover, aunque mucho más sutil. Hennig, lo que hace, es aprovechar su oportunidad con deportividad y seguir fiel a su estrategia: castigar el brazo de Bockwinkel, pero con algo más de urgencia (se lo estrella contra el poste). Bock necesita decantar la balanza a su favor y se las apaña para estrellar la cara del aspirante contra los escalones metálicos; ya ha renunciado a ser mejor técnico, pero aún es el más listo, el más astuto, y va a ganar sea como sea. Tremendo Piledriver, y a Hennig le salvan las cuerdas… que Bockwinkel no tarda en usar a su favor para maximizar la presión de otra llave. Curt se libera mediante tirones de pelo y un headbutt; él también es consciente de que el tiempo corre en su contra. Quedan veinte minutos.

Lo que sigue es la parte en la que ambos tratan de rematar el combate: Camel Clutches, Boston Crabs, más Piledrivers, duelos de puñetazos, Back Suplexes, Small Packages… Nada de ello sirve, los dos son tremendamente resistentes. Es una lucha de tú a tú, entre iguales, y eso solo hace más posible el empate. La desesperación de ambos es palpable. Pero al final Bockwinkel encuentra una grieta, y estrella la cabeza de Hennig contra el poste cuando éste intentaba un Figure Four Leglock. Hennig cae a ringside y su cara se cubre de sangre. Esto, a diez minutos del tiempo límite, supone la perdición para Curt Hennig. Nick, como un tiburón, huele la sangre y se lanza a por el corte… Pero nada, Curt sobrevive siempre. Bockwinkel está tan cegado por dañar a su sucesor que se olvida de rematar el match con algún move potente. Inicia un comeback, EL comeback, que el público recibe con euforia y que puede suponer su consagración milagrosa. Golpea varias veces a Bockwinkel con fortísimos forearms, the Axe, en honor a su padre… NADA. Quedan tan solo cinco minutos, y entonces Curt Hennig comete su segundo gran error de novato: gasta tiempo tratando de provocar un corte a Bockwinkel, pensando que así nivelaría las cosas, y aunque lo consigue, ya es demasiado tarde para asegurarse una victoria. Consigue cerrar por fin la Figure Four, a falta de un solo minuto para el tiempo límite, pero Bockwinkel es mucho Bockwinkel y logra resistir todo ese tiempo encerrado en la llave. El tiempo máximo ha espirado: sesenta minutos. Empate, y Bockwinkel retiene. Quizás si Hennig se hubiese decantado por otra llave, una en la que no tuviese que usar sus debilitadas piernas, lo habría conseguido. Quizás si Bockwinkel hubiera rematado a Hennig cuando tuvo ocasión en lugar de torturarlo para agravar el corte, lo habría conseguido. Final triste para ambos.

Los detalles son increíblemente importantes en este combate, todo está cuidado al milímetro: el aturdimiento y dolor de cabeza de Hennig tras tantos minutos en el headlock, Bockwinkel flexionando los dedos de las manos para que no se le duerma la mano mientras tiene el brazo atrapado, la constante cojera de Hennig, incluso el selling del árbitro durante el ref bump y los minutos posteriores es sublime. Lo difícil que es mantener semejante nivel durante todos y cada uno de los sesenta minutos que dura este match… Cada llave es tremenda. El clímax es brutal. Muy pocas veces todo está tan bien cuidado como aquí. Es el combate más cercano a la perfección que he visto nunca.

NOTA

Más que serio candidato a mejor combate de todos los tiempos. Una obra maestra en absolutamente todos los sentidos: narrativa, psicología, técnica, interpretación. Todo de matrícula, todo perfecto. —> *****.

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4 comentarios en “Nick Bockwinkel vs Curt Hennig – AWA, 21/11/1986

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