Stan Hansen vs André the Giant – NJPW 23/9/1981

Siempre hay un pez más grande, pero eso no quiere decir que el pequeño no vaya a partirle la cara.

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Contexto

El joven Stan Hansen prometía mucho a principios de los 80. Grande, muy violento, caótico, incontrolable. André the Giant, por su parte, era ya uno de los mayores iconos del pro wrestling a escala mundial, toda una máquina arrolladora, el coloso a batir pero que nadie batía; oficialmente, llevaba invicto muchos años. Así que cuando estos dos titanes se enfrentaron en New Japan Pro Wrestling, el sentimiento era similar al que uno tendría si fuesen a luchar King Kong y Godzilla. Hansen tenía ante sí a su prueba de fuego: por primera vez, estaba ante alguien más grande y fuerte que él, y eso le convertía en el underdog… ¿No?

El match

Valoración

Acabamos de presenciar el apocalipsis comprimido en cuatro esquinas.

Cuando Hansen va directamente a por André sin esperar a que suene la campana, uno comprende que le da igual que su rival sea un gigante o no, él va a darle una paliza indiscriminadamente. Y eso puede ser un acto de valentía, pero también de insensatez, porque André lo recibe con una Big Boot antes de que pueda ponerle la mano encima. Al fin y al cabo the Giant no sólo es más grande, si no más experimentado, y sabe anticiparse a la bravura sin frenos de alguien tan impulsivo como Hansen.

Pero es que Stan no se queda en el suelo, si no que se levanta rápidamente y vuelve a la carga. Se está golpeando de tú a tú con el mismísimo André the Giant, el público está eufórico y corea el nombre del vaquero texano. André está sufriendo los golpes que recibe, se aprecia en su gran selling, y comprende que la ventaja en tamaño no le va a bastar: necesita mantener quieto a Hansen. Por eso se ve obligado a atraparle en un Bearhug. Éste se libera con durísimos cabezazos y golpes de antebrazo, por lo que la Octava Maravilla del Mundo cambia de plan y se lanza a destrozar el brazo izquierdo de su rival, ese con el que Hansen aplica su letal Western Lariat. Con todo esto se deja claro que André, pese a tener ventaja, no está confiado: sabe que Hansen es capaz de ponerle las cosas difíciles. Se puede criticar que en un choque de titanes como este haya llaveo en lugar de brawlear desde el principio, y yo mismo antes pensaba igual, pero ahora esto me encanta, porque la sola idea de que un coloso como André the Giant necesite una estrategia para vencer a alguien ya pone muy over a Stan Hansen como wrestler.

André tiene el control del combate castigando el brazo de Hansen, pero este siempre está tratando de atacar -de maneras muy badass, como derribar al Gigante agarrándole del pelo o lanzar un cabezazo mientras está de rodillas doliéndose-, sin éxito. Ver a André, con sus enormes manazas, estrujar el brazo de Hansen es hasta doloroso para el espectador, y por eso mola tanto; eso sí, Stan podría haber vendido ese castigo mucho mejor durante el resto del match. Hansen trata de engañar a André en un par de ocasiones para que su tamaño le haga cometer un gran fallo que él pudiese aprovechar, pero el monstruo es inteligente y de reflejos rápidos. Un ejemplo de esto es cuando André va a lanzarse con la cabeza por delante sobre Hansen y éste se quita, pero the Giant rectifica en el último momento y prosigue su castigo. Pero finalmente el texano consigue ganar algo de momentum, y lo hace de la forma más épica posible: aplicándole un Bodyslam a André the Giant. El público se ha vuelto loco. La hazaña que hizo inmortal a Hulk Hogan en WrestleMania III ya la llevó a cabo Stan Hansen seis años antes. Ahora es su turno, y va con todo: fieras patadas, tremendos rodillazos a la nuca, incluso le aplica a André un jodido Camel Clutch. El Gigante trata de refugiarse en el apron, pero Hansen le sigue, y ambos acaban batallando fuera del ring sin control. Verlos destrozarse es un gusto, pero el árbitro tiene que hacer sonar la campana. Y aquí es cuando el combate pasa de ser tremendo a ser especial.

Nada más sonar la campana, ambos vuelven al cuadrilátero y se encaran con el árbitro. Ninguno quiere parar de luchar. André incluso amenaza al referee, cogiéndole de la camiseta. Es maravilloso notar como ambos están deseosos de continuar, cómo disfrutan de estar haciéndose polvo. Estos pocos minutos de incertidumbre sobre si el match continuará o no tienen al público expectante, y cuando finalmente la lucha se reinicia la ovación es enorme. Sin duda, el aura de estar viendo algo único está ahí. Y por supuesto, Hansen se lanza por André como si no hubiese un mañana. Ambos están yendo ahora con más rabia que nunca a por el otro, a André incluso le cuesta mantener el equilibrio de la fuerza que está poniendo en los golpes que lanza. El Gigante suelta una risotada que, de nuevo, refleja lo bien que se lo está pasando en esta guerra total. Sin embargo, André no sólo quiere pelear, quiere ganar, y ya ha comprobado que no va a poder hacerlo en condiciones normales: trata de golpear a Stan con el esquinero desprotegido, pero se lo acaba comiendo él; luego vuelve a intentar neutralizarlo con llaveo. Todo transcurría con la normalidad de antes, André destrozaba a Hansen y éste resistía como podía, pero de repente sucedió. El momento que transforma al combate de especial a legendario: LARIATOOOOOOOOOOOO!!!!!!!! Cuando Stan Hansen le aplica su Western Lariat a André the Giant, todo estalla: el público, el comentarista, el árbitro… Hansen cae a la lona del esfuerzo, pero es que André cae fuera del ring. Es uno de esos spots en el pro wrestling que dejan sin aliento.

El Gigante vuelve al cuadrilátero, fuera de sí. Acaba de ser avergonzado ante miles de fans, Hansen ya le ha puesto en evidencia demasiadas veces. Noquea al árbitro con un Lariat, y da la sensación de que lo hace para demostrar que un Lariat suyo vale más que uno de Hansen, pero nada puede enmascarar la humillación a la que este último le ha sometido. Y, no obstante, a Hansen todo eso le da igual, se lanza a por André de nuevo sin importar que el ring se empiece a llenar de gente pretendiendo separarlos. Para él no es una cuestión de orgullo, a él le da igual humillar o no a André, él sólo quiere reventarle como a cualquier otro oponente, porque esa es la esencia de Stan Hansen. Por supuesto, el combate vuelve a ser suspendido, y tras un enorme esfuerzo de los asistentes por separarlos, cada uno abandona el escenario por su propio pie, entre jadeos. Final algo frío para semejante guerra.

Algo muy importante en este combate es la motivación de cada uno de estos titanes. Uno puede pensar que para Hansen es vital quedar por encima de André, dejar claro que puede ser un digno rival del Gigante… Pero nada de eso. A Hansen le da igual su orgullo, su dignidad, el quedar bien; todas esas cosas no le valen. Lo que hace a Stan Hansen ser Stan Hansen es querer darle una brutal paliza a cada oponente, sea quien sea, incluso si es una leyenda viva como André. Y es precisamente a éste a quien le importa quedar bien y conservar su prestigio de “el mayor gigante del wrestling”, y por eso estalla tras recibir el Western Lariat, porque por primera vez ese título ha sido puesto en duda de forma contundente. Quizás André se dio cuenta de que no iba a poder ganar a Hansen, y prefería dejar inconsciente al árbitro y forzar la detención del match antes que arriesgarse a ser vencido. Incluso amenaza a un segundo árbitro una vez se ha suspendido el combate, y trata de convencerle de que le declare vencedor. Pero Hansen no reclama, a Hansen no le importa si se le reconoce o no como ganador: él vuelve a pegarse con the Giant. Cuando finalmente abandona el ring, lo hace lanzando una silla, dejando claro que le molesta no poder seguir luchando. Eso es lo único que le importa, y precisamente por eso, por mantenerse fiel a sí mismo frente a todo un icono mundial como André the Giant, Stan Hansen se ha ganado un reconocimiento casi igual de grande que si hubiera vencido en el combate.

Maravilloso, por supuesto. André tiene aquí la, seguramente, mejor performance de su carrera: su selling, sus expresiones de estar disfrutando del combate primero y de sentir creciente inseguridad después, todos y cada uno de los golpes que lleva a cabo lucen demoledores (y Hansen no se queda nada atrás en esto último tampoco). Si algo se le puede reprochar, es la ausencia de un final limpio, o al menos uno con Stan imponiéndose definitivamente al Gigante de forma simbólica, que es lo que el momento y el público pedía a gritos.

NOTA

El caos que ambos desatan es hipnótico y verles sacudirse de lo lindo una delicia. El drama, la violencia, la performance de André, la actitud de Hansen… Muchas cosas sobresalientes en este combate. Tiene, además, uno de mis spots favoritos de la historia, y un aura increíble en todo momento. Con un final más cerrado y cosas menores como un mejor selling de Stan al brazo, éste sería un combate perfecto. Pero ser casi perfecto no es ninguna deshonra. —> 9’5/10.

Kazuchika Okada vs Kenny Omega – NJPW WrestleKingdom 11

Cuando el futuro de New Japan es lo que está en juego, sólo puede decidirse en la más grande de las guerras.

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Contexto

Por fin Kazuchika Okada se había convertido el Ace. Tras retener el IWGP Heavyweight Championship ante Hiroshi Tanahashi en el main event de WrestleKingdom 10, el Rainmaker al fin era el hombre a batir, el que está en la cima de la montaña mirando al resto. Sobre él recaía ahora la responsabilidad de mantener NJPW, de demostrar por qué era la compañía número uno, de seguir representando su prestigio e importancia.

Kenny Omega había tenido un 2016 igual de exitoso, dando el salto de la división crucero a la escena de los pesos pesados. Ganó el IWGP Intercontinental Championship venciendo al propio Tanahashi, trajo a NJPW el primer Ladder match de la historia, llegó a la final del G1 Climax 26… y lo ganó. Contra todo pronóstico, Omega ganó el Climax y tenía garantizado su main event titular en WrestleKingdom 11. El hombre que abogaba por globalizar New Japan, por sacarla de Japón y expandirla internacionalmente… con él como Ace, por supuesto.

Para ambos, la meta era la misma, pero con una importante condición: sólo ellos podían liderar ese progreso. Ellos eran los únicos realmente necesarios en sus respectivos planes, y para llevarlos a cabo sólo había que cumplir una cosa: eliminar al otro; mega lo dejó claro cuando le aplicó su finisher al campeón a través de una mesa: en WrestleKingdom se iba a librar una auténtica guerra. EL IWGP Heavyweight Championship estaba en juego, pero esta vez se decidía algo más, algo quizás aún más importante. Se decidía el camino a seguir de la propia empresa. Y ninguno iba a dar su brazos a torcer en una batalla semejante… pasase lo que pasase, tuviesen que hacer lo que tuviesen que hacer.

El match

http://njpwworld.com/p/s_series_00412_2_10

Valoración

No sé ni por dónde empezar a escribir la reseña, algo que sólo me ha pasado anteriormente con Bockwinkel vs Hennig.

Comienzan de forma tradicional, tanteándose mientras llavean. Omega está ante ni más ni menos que el Ace, así que está muy concentrado y decidido a no dejar que el combate se le vaya de las manos: aguanta manteniendo headlocks aunque reciba un Back Suplex, si se resbala no tarda en recuperar la postura y volver a la carga en décimas de segundo, evita la Dropkick estando sentado en el esquinero, etc. Okada, pese a ser el más joven, es también el más veterano en la escena del main event, por lo que no le cuesta abrirse paso en torno a esa concentración de Kenny y sorprenderle un par de veces. Omega se pasa de listo intentando un One Winged Angle, y casi cae en el Rainmaker. Escupitajo de Kenny; las cortesías han acabado, ambos tendrán que ir ahora a un siguiente nivel.

Lo que sigue es la parte más sosa del combate, ya que Okada se lleva el combate a su terreno y trabaja sobre su rival como lo hace con todos sus rivales: mismos moves, golpes no muy duros. No pretendo que suene como una crítica a Okada como wrestler, simplemente señalar que estos minutos no son para nada únicos y sí un copia-pega de su fórmula, en la que ambos meten moves y secuencias que en nada se diferencian de sus otros combates con cualquier rival. No dejan de ser moves y secuencias bien ejecutadas (el Crossbody de Oki saltando por encima de la verja o el Terminator Dive de Omega son spots realizados con una precisión inmejorable, por ejemplo), pero casi nada se siente especial.  Cuando Omega realiza un Dropkick desde el esquinero hacia la nuca de Okada, introduce el primer momento del match en el que realmente está dejando clara la idea de que va a llegar lo más lejos posible, pero es la excepción de toda esta sección, correcta pero poco más, demasiado básica. Hay unos minutos en los que intentan crear una especie de clímax, con Okada haciendo un comeback y alguna que otra sumisión o movimiento que pretenden hacer pasar por un nearfall, obviamente sin éxito. A veces, la estructura de los main events de NJPW está tan clara que es muy difícil engañar al espectador con que el match va a acabar en x momento, porque sabe que aún quedan momentos por ver. Sin embargo, esta sección es la preparación de algo clave en el resto del combate: el castigo a la espalda y cuello de Okada, excelentemente vendido por el campeón.

Este dolor hace a Okada retirarse a ringside, pero no ha podido cometer un error peor, porque con ello le ha dado vía libre a Omega para dar rienda suelta a su plan: arriesgarse, lucirse, herir al rival de maneras muy duras y difíciles de ejecutar, para al mismo tiempo dejar claro que es un wrestler que está a un nivel superior que el campeón mundial. Esta motivación de Kenny se plasma desde el Moonsault hacia la zona de comentaristas (renunciando a hacer un simple Suicide Dive, ya que un Moonsault es aún más difícil) en adelante, y es lo que empieza a elevar el combate a un nuevo nivel. Después coloca una mesa sobre Okada y se lanza en carrera con los pies por delante sobre ella, confirmando que a partir de ahora ya no hay retorno. De hecho, este par de spots son los que consiguen el primer nearfall creíble, y tras el cual el público de verdad se va integrando en el match. El Rainmaker se acaba de comer dos durísimos spots, tiene un notable corte en la espalda, y Omega piensa ya en rematarlo. Pero no de cualquier manera: quiere hacerle atravesar la mesa. Algo fantástico es que se prepara muy bien el spot del Back Body Drop de Okada que hace a Omega atravesar la mesa: los momentos previos, en los que ambos tratan de lanzar al rival contra ella, son de verdadera tensión. Finalmente Okada se lleva ese asalto aprovechando el propio momentum de su aspirante (en una de las muchas veces en las que esas ansias por atacar se le vuelven en contra, en contraste con la concentración y mente fría que presenta en los primeros minutos y que no tarda en perder), y con ello consigue un igualador y algo de tiempo para recuperarse.

Okada ya ha pasado por mucho y trata de cerrar el combate, pero Omega consigue evitar el Rainmaker. Kenny está decidido a probar que es un rival superior a cualquier otro y sigue trayéndole al campeón el arsenal más despiadado (y desesperado) al que se tenga que enfrentar: Super Dragon Suplexes, Inverted Frankensteiners, sus potentísimos rodillazos a la sien en carrera, One Winged Angles… Pero Okada logra evitar o resistir todo, es el Ace, hace falta algo más allá de lo que está más allá del límite para ganarle. Omega empieza a desesperarse, pero nunca se da por vencido… hasta que se come el Rainmaker. Esto ha sido un clímax brutal, perfecto para cerrar el combatOMEGA SE SALE!!! Si Okada puede resistir todo y más, Keny Omega también. Sólo Tanahashi y Tetsuya Naito se habían salido del Rainmaker, pero ahora él también ha superado ese reto, y con ello se ha superado a sí mismo. De nuevo, el combate alcanza otro nivel (o mejor dicho, Kenny Omega lo lleva a otro nivel, en su afán por ganar demostrando que es el mejor quizás no del mundo si no de toda la historia), este ya el definitivo, en el que sólo va a quedar el que más recursos y resistencia tenga.

Y es que tras ese Rainmaker, Kenny aún no es un hombre vencido. No sólo ha resistido el finisher, si no que todavía puede traer más a la mesa, aún puede llevarse el match. Pero todo falla, no logra ganar. Okada le deja sin bazas, salvo una: el One Winged Angle. Al igual que con la mesa, los momentos en los que Kenny prepara el OWA y Okada lo evita milagrosamente son muy geniales, y aumentan aún más la emoción y el drama. Consigue aplicar más Rainmakers a la desesperada prácticamente, pero está demasiado debilitado para hacer un pinfall y the Cleaner sigue atacando, una y otra vez, destrozado pero decidido. Omega está sobrepasando su propio límite tal y como pretendía, y esto hace que Okada comprenda que necesita algo realmente único y destructor para ganar: ¡un jodido Tombstone Piledriver girando en el aire!  CUARTO Rainmaker, pinfall, y Kazuchika Okada retiene el IWGP Heavyweight Championship en el mayor desafío de su vida.

Maravilloso, por supuesto. El combate va creciendo, subiendo la escalera de la épica hasta llegar a un peldaño muy pocas veces visto en el pro wrestling. Quizás este sea el nivel más lejano al que una historia contada en un ring pueda llegar sin caer en lo que llamo <<sobreépica>>, el exceso. Y esto sucede porque Kenny Omega es un personaje que sale no sólo dispuesto a llegar a ese nivel, si no buscándolo. Está obsesionado con demostrar que es el mejor de todos los tiempos, con llevar a NJPW a lo más alto que una empresa de wrestling haya llegado nunca, y esa motivación -esa enfermiza obsesión, más bien- es la que le hace sacar fuerzas en todo momento, la que se materializa en un enemigo casi imposible de vencer… Pero Okada fue mejor. Okada es el Ace de NJPW, el campeón mundial, y si Omega le obliga a llegar a su límite y más allá lo va a hacer, porque ese es su deber. Okada ha ganado porque para lo que Omega es un deseo egoísta, para él es un compromiso con NJPW y consigo mismo: es su deber, y lo va a cumplir sea como sea. Al final, es Okada quien no sólo ha sido más resistente, si no que ha contado con más recursos que su rival.

Y sin embargo, pese a ser el combate probablemente más ambicioso de la historia, no es de los mejores de la historia. Okada está soberbio: su selling corporal, su ofensiva, sus expresiones de dolor/incredulidad/motivación/decisión/rabia/euforia, son maravillosxs; es una de las mejores performances de su carrera. Pero Omega a veces no podía evitar que esa ambición y egoísmo de su personaje se plasmase en su persona, en él como worker, y eso daba lugar a selling sobreactuado durante todo el combate (especialmente en sus expresiones faciales). Además, el hecho de tener que llenar un combate de casi cincuenta minutos en los que se acabase llegando a un nivel de épica más allá del imaginable hace que una parte considerable del match sea sosa y carezca de emoción, más aún cuando el match se trabaja bajo una estructura que puede resultar tan predecible como la de un main event de NJPW. Lo que no quita que el clímax (desde el spot en la mesa hasta el primer Rainmaker) y el más-allá-del-clímax (del kickout al Rainmaker en adelante) sean de los minutos más maravillosos y que más he disfrutado viendo wrestling.

NOTA

Este combate deja con un muy buen sabor de boca tras tantos minutos de oro puro, pero no hay que olvidar las partes más flojas de la estructura, que duran lo suficiente como para que repercuta negativamente en la valoración del match en su conjunto; y que Omega -el trabajador, no el personaje- a veces tratase de lucir mejor él mismo que el propio combate también le baja un poquito la nota. Sin embargo, todo lo demás es magnífico, y Okada en particular estuvo sembradísimo (obviamente Kenny se lleva más focos porque en él es menos común ver combates de semejante calibre, pero Oki me parece definitivamente el mejor aquí y no quería que pasase desapercibido en mi reseña). Brutal combate. —> 9,25/10.

The Rock vs Steve Austin – WWE WrestleMania X-Seven

El duelo entre las dos estrellas más grandes del momento. La historia de la corrupción de Stone Cold.

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Contexto

Stone Cold Steve Austin ganó el Royal Rumble 2001. The Rock ganó el WWE Championship en el siguiente PPV, No Way Out. Por lo tanto, ambos se verían las caras en el main event de WrestleMania X-Seven.

Lo que los fans vieron antes de WM fue el pique por resolver quién estaba en lo más alto de la cadena alimenticia de WWE, con muchos finishersbrawls, la esposa de Austin implicada, y no mucho más. No hacía falta nada más para vender un Rock vs Austin 2 en el show de shows. En este punto, la rivalidad entre ambos ya era LA rivalidad. Los dos eran las principales estrellas de WWE, pero había algo más, algo que nadie percibió y que sin embargo fue el factor clave de todo el combate.

Mientras 2000 había sido el año de The Rock, Austin ni siquiera alzó el oro una sola vez. De hecho, llevaba sin el título desde finales de 1999. Rock también era más joven que Austin, con aún mucha carrera por delante y sin ninguna lesión grave que lo limitase. Además, Rocky tenía la espina clavada de perder ante Austin en WrestleMania XV y estaba muy dispuesto a sacársela. The Rock se presentaba como un rival casi imposible de superar (<<cada gota de sudor, cada gota de sangre, hasta mi última energía. Vas a tener lo mejor de The Rock>>), y a Stone Cold le inquietaba no llegar a lo más alto de nuevo. No solo le inquietaba, le preocupaba (<<necesito vencerte. Lo necesito más de lo que te puedes creer>>). Le llegaba a atormentar a un punto que nadie imaginaría. Hasta el punto de venderse a su peor enemigo.

El match

 

Valoración

Antes de empezar, se anuncia que el combate será un No DQ. ¿Por qué? Al principio parece que por simple morbo, y en parte es cierto, pero el verdadero motivo se descubrirá al final.

Austin no deja a Rock ni terminar su entrada, va directamente a por él, y ya en los primeros segundos trata de usar el WWE Championship como arma. No se trata de Stone Cold siendo badass: es pura necesidad, aprovechar cualquier situación para tener el combate controlado. Ambos buscan sus finishers inmediatamente, y, por supuesto, no tardan en irse a ringside e incluso a pelear entre el público, en el clásico caos de los duelos entre ambos. Austin logra mantener su dominio, pero para hacerlo tiene que recurrir a cosas como quitar la protección del esquinero o impactar la campana contra la cabeza de The Rock. Éste comienza a sangrar, y Austin, gracias a su cuestionable actitud, se mantiene en cabeza. Parece que la estipulación de No DQ le ha venido perfectamente…

Ahora Stone Cold se dedica a agravar ese corte en la frente que tiene Rock, a hacerle sangrar todo lo posible. Le acorrala en el esquinero y el árbitro trata de separarlos, ante lo que Austin casi le golpea; no puede permitir bajo ningún concepto no ganar. Está obsesionado con recuperar el título. Esta distracción permite a Rocky iniciar un pequeño comeback con potentes Clotheslines, y consciente de que necesita igualar la situación, usa el esquinero desprotegido y la campana para hacer que Austin sangre también. Ahora es el Brahma Bull quien agrava el corte de Austin golpe tras golpe, y los bumps de Steve son geniales. Pero Stone Cold recupera la situación fuera del ring al catapultar al campeón contra el poste metálico; también le golpea con un monitor de la mesa de comentaristas. Austin está usando todo lo posible para debilitar a The Rock, está más centrado en golpearle con objetos que en llevar a cabo un combate corriente. Mientras que Rocky se aprovecha de la estipulación cuando lo necesita, Stone Cold parece que necesita la estipulación para controlar el match.

SCSA piensa ya en rematar a The Rock, pero éste lo bloquea. Rock tiene aún muchos recursos en la manga, y no todos son necesariamente fruto de su cosecha. Es más, prueba recursos que en su día le funcionaron a Bret Hart contra Austin: las imágenes de Rocky revirtiendo el Million Dolar Dream (move que The Rattlesnake no usaba en años, pero que se ve obligado a recuperarlo ahora, fruto de esa inmensa necesidad por ganar) usando el esquinero para impulsarse y conseguir un pin o de un sangrante Austin chillando en el Sharpshooter son bastante potentes, son los recursos con los que Hart le venció en Survivor Series 1996 y WrestleMania 13… The Rock tiene estudiado a Austin y sabe cómo puede vencerle, pero de momento Stone Cold sobrevive. Contraataca con su propio Sharpshooter, pero Rock lo rompe. Aquí es donde queda patente que Rock es un atleta superior a Austin, ya que mientras que éste tuvo que aferrarse a las cuerdas desesperadamente para evitar rendirse, Rock es capaz de romper la llave él solo. Aquí es donde es evidente que Stone Cold está preocupado, porque sabe que ya no es mejor que el The Great One. Incluso cae víctima de su propio Stunner, que Rock le aplica por sorpresa. Es entonces cuando Mr. McMahon aparece.

McMahon comienza a evitar que Austin pierda, y la gente no sabe cómo reaccionar. Efectivamente, Austin y Vince parecen estar compinchados, y que el combate sea un No DQ les viene de fábula. The Rock resiste como el campeón que es durante varios minutos, sobrevive a silletazos, Rock Bottoms e incluso el Stone Cold Stunner. Austin está desquiciado y canaliza todo su miedo a no ganar en violencia cruel e inhumana, aniquilando al Campeón del Pueblo con los ya famosos diecisiete silletazos. Por fin, la cuenta llega a tres. Stone Cold y Vince se dan la mano, brindan juntos, y el público de Texas, el estado natal de Austin, no celebra con ellos. La indignación y el dolor de Jim Ross en comentarios es brutal.

Todos se preguntan <<¿por qué, Austin?>>, y es que el mismo Steve lo advirtió: <<tú tienes el título y yo lo quiero. Necesito vencerte más de lo que te puedes creer>>. Su preocupación a no volver a lo más alto, a ser relegado de su posición de forma definitiva, le hizo vender su alma al diablo que es Mr. McMahon, su enemigo durante años. Y ahora que ha vuelto a lo más alto, su obsesión por mantenerse allí será incluso peor… Pero esa es ya otra historia.

El combate es fantástico. Un gran brawl lleno de acción en todo momento, golpes la mayoría de ellos duros, y mucho drama. Refleja no sólo la necesidad que tiene Stone Cold de ganar, sino la superioridad de The Rock, que tiene más recursos y es más resistente, y hace falta una masacre sin frenos para vencerle. Pero hay un gran problema, que afecta al momento más importante de la historia. Cuando Vince empieza a ayudar a Austin, la sorpresa es la que es, muy grande y desconcertante. Sin embargo, este efecto se va diluyendo a medida que el match no acaba y McMahon sigue ayudando a Austin, haciendo que la imagen de ambos estrechándose la mano para hacer oficial su alianza pierda mucho, porque en ese punto ya se sabía desde hace minutos que estaban aliados. Habría sido muchísimo mejor si Vince hubiera intervenido directamente al final, cuando Stone Cold le pide la silla; habría sido un momento sorpresa genial que hubiera tenido al público más rabioso durante el post-match, pero en lugar de eso se prolongó la corrupción de Austin por varios minutos, y el impacto se pierde en gran parte (como refleja el escaso ruido del público durante la celebración). Sí, quizás hecho de esa forma se ayudó a que el público texano apoyase más a Rocky hacia el final, pero no había ninguna esperanza porque ya era obvio cómo acabaría el match.

NOTA

Le afecta mucho que se <<arruine>> el momento más importante; es lo que principalmente le evita tener una mejor nota. Aún con eso, sigue siendo un tremendo combate, el mejor de la legendaria rivalidad entre ambos, un justo MOTYC y uno de los mejores main events de WrestleMania. —> 9/10.

Nick Bockwinkel vs Curt Hennig – AWA, 21/11/1986

WrestleBlog homenajea este combate por su trigésimo aniversario.

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Contexto

The Smartest Wrestler Alive, the Man of the 1000 Holds, así se denominaba Nick Bockwinkel a sí mismo. Y era cierto, porque con su suma inteligencia y su variadísimo repertorio, que le valían tanto para ser el mejor wrestler como para ser el más oportunista, se mantuvo en la cima de AWA durante prácticamente toda la década de los 80. Altanero, bien vestido, con Bobby Heenan a su lado, siempre con palabras cultas en la boca, ególatra… Un heel perfecto, por quien los fans pagaban para verle recibir su merecido, pero más pronto que tarde Bock siempre recuperaba la hegemonía.

A mediados de los 80, regresó a la AWA Curt Hennig, el futuro Mr. Perfect. El joven iba disparado a la cima, tenía al público muy de su parte y derrochaba talento. Finalmente se había ganado una oportunidad al título máximo. El viejo Bockwinkel tenía delante al vivo retrato de sí mismo cuando era joven y quería comerse el mundo. Y como Bockwinkel se conoce muy bien a sí mismo, pensaba que lo tendría todo bajo control en el combate titular del 21 de noviembre de 1986.

El match

 

Valoración

Esta reseña ha sido jodida. El combate es tan sumamente bueno que siento que no le hago justicia con nada de lo que escribo.

Bockwinkel es el hombre, pero la sensación general es que Hennig lo está superando, y ha llegado el momento del pase de antorcha. Es lógico: es igual de bueno técnicamente hablando que él, igual de carismático que él, pero mucho más joven. Es la mayor amenaza a la que se ha enfrentado Bockwinkel, porque es una amenaza no solo hacia su reinado ni hacia su posición de número uno, sino hacia su lugar en el pro wrestling. “Es el nuevo Nick Bockwinkel”, eso es lo que transmitía Curt Hennig. Y Bock está asustado de ser relegado del juego para siempre, así que no solo tiene que retener el cinturón, tiene que ganar. Por eso ataca a Hennig por la espalda nada más sonar la campana, por eso intenta pinfalls mientras mantiene una llave en lugar de limitarse a dejar pasar el tiempo, por eso le llega a preguntar al timekeeper en una ocasión cuánto faltaba para el tiempo límite, por eso cuando queda poco tiempo para que venzan los sesenta minutos sigue intentando ganarle pese a que un empate le haría retener también. Nick Bockwinkel necesita vencer a Curt Hennig tanto como Hennig necesita ganar el campeonato, porque solo así evitará ser sustituido en la industria.

La primera victoria moral que busca Bock es en el llaveo, ser el mejor técnico. Al principio no tiene muchos problemas para conseguir atrapar a Hennig en headlocks, ni en escapar de unas headscissors, ni en pensar por delante de su rival (por ejemplo, cuando mantiene la cabeza agachada mientras aplica un side headlock para evitar que Hennig se la aprisione con las piernas). Nick, sonriente y burlón, cree que quizás ha sobrestimado a su enemigo y que no es para tanto. Pero conforme Hennig va aprendiendo cómo juega Bockwinkel a ras de lona, las cosas se van complicando: la segunda vez le es más fácil salir del headlock que la primera, se adelanta a los contraataques del campeón, incluso consigue aprisionar su brazo durante muchos minutos. Hennig pasa a estar en cabeza, y las sonrisas confiadas de Bockwinkel pasan a ser auténticas caras de frustración e incluso humillación. Curt incluso lo engaña para que trate de embestirlo contra el esquinero, y su brazo malo se come el poste. ¿Será que Hennig no solo es mejor técnico que the Man of the 1000 Holds, sino que encima es más inteligente que the Smartest Wrestler Alive?

Bockwinkel no tiene otra que probar un pin sucio, agarrando del calzón, y nada más salirse Hennig de la cuenta, Bock se retira a ringside. No solo estira su brazo torturado, también necesita urgentemente replantearse sus opciones, pensar una nueva estrategia para vencer a su sucesor. Y lo que viene ahora es uno de los momentos más brillantes que he visto en un match: Bockwinkel tienta a Hennig a agarrar su brazo malo, para atraparle en un exceso de confianza y trabajar sobre sus piernas. La llave es tan feroz que Curt no puede evitar agarrar a su rival del pelo para obligarlo a soltarle. Sin embargo, Hennig tiene su primer gran error de novato aquí: al retomar el castigo al brazo de Bock, se lanza sobre él con las rodillas por delante, por lo que el dolor en sus piernas no le permite continuar la ofensiva y vuelve a caer en las garras de Bockwinkel. En este punto ha pasado ya media hora de combate, y Nick sabe que si esto sigue así se agotará el tiempo. Tiene que empezar a asegurarse la victoria.

Así que vemos a un Bockwinkel más incisivo a partir de aquí. Sleeper Hold, Hennig está a punto de desfallecer, pero consigue romper la llave a tiempo… llevándose al árbitro por delante. Este ref bump parece que no aporta nada, ya que nada ilegal sucede mientras el árbitro está aturdido, pero precisamente porque no sucede nada ilegal es bueno: Curt Hennig no es el próximo Nick Bockwinkel, Nick Bockwinkel habría aprovechado para aplicar un golpe bajo o atacar con una silla, pero Curt Hennig también es mejor que su rival en eso y no se rebajará a ese nivel. Es algo parecido a lo que sucede en el Neville vs Zayn de Takeover, aunque mucho más sutil. Hennig, lo que hace, es aprovechar su oportunidad con deportividad y seguir fiel a su estrategia: castigar el brazo de Bockwinkel, pero con algo más de urgencia (se lo estrella contra el poste). Bock necesita decantar la balanza a su favor y se las apaña para estrellar la cara del aspirante contra los escalones metálicos; ya ha renunciado a ser mejor técnico, pero aún es el más listo, el más astuto, y va a ganar sea como sea. Tremendo Piledriver, y a Hennig le salvan las cuerdas… que Bockwinkel no tarda en usar a su favor para maximizar la presión de otra llave. Curt se libera mediante tirones de pelo y un headbutt; él también es consciente de que el tiempo corre en su contra. Quedan veinte minutos.

Lo que sigue es la parte en la que ambos tratan de rematar el combate: Camel Clutches, Boston Crabs, más Piledrivers, duelos de puñetazos, Back Suplexes, Small Packages… Nada de ello sirve, los dos son tremendamente resistentes. Es una lucha de tú a tú, entre iguales, y eso solo hace más posible el empate. La desesperación de ambos es palpable. Pero al final Bockwinkel encuentra una grieta, y estrella la cabeza de Hennig contra el poste cuando éste intentaba un Figure Four Leglock. Hennig cae a ringside y su cara se cubre de sangre. Esto, a diez minutos del tiempo límite, supone la perdición para Curt Hennig. Nick, como un tiburón, huele la sangre y se lanza a por el corte… Pero nada, Curt sobrevive siempre. Bockwinkel está tan cegado por dañar a su sucesor que se olvida de rematar el match con algún move potente. Inicia un comeback, EL comeback, que el público recibe con euforia y que puede suponer su consagración milagrosa. Golpea varias veces a Bockwinkel con fortísimos forearms, the Axe, en honor a su padre… NADA. Quedan tan solo cinco minutos, y entonces Curt Hennig comete su segundo gran error de novato: gasta tiempo tratando de provocar un corte a Bockwinkel, pensando que así nivelaría las cosas, y aunque lo consigue, ya es demasiado tarde para asegurarse una victoria. Consigue cerrar por fin la Figure Four, a falta de un solo minuto para el tiempo límite, pero Bockwinkel es mucho Bockwinkel y logra resistir todo ese tiempo encerrado en la llave. El tiempo máximo ha espirado: sesenta minutos. Empate, y Bockwinkel retiene. Quizás si Hennig se hubiese decantado por otra llave, una en la que no tuviese que usar sus debilitadas piernas, lo habría conseguido. Quizás si Bockwinkel hubiera rematado a Hennig cuando tuvo ocasión en lugar de torturarlo para agravar el corte, lo habría conseguido. Final triste para ambos.

Los detalles son increíblemente importantes en este combate, todo está cuidado al milímetro: el aturdimiento y dolor de cabeza de Hennig tras tantos minutos en el headlock, Bockwinkel flexionando los dedos de las manos para que no se le duerma la mano mientras tiene el brazo atrapado, la constante cojera de Hennig, incluso el selling del árbitro durante el ref bump y los minutos posteriores es sublime. Lo difícil que es mantener semejante nivel durante todos y cada uno de los sesenta minutos que dura este match… Cada llave es tremenda. El clímax es brutal. Muy pocas veces todo está tan bien cuidado como aquí. Es el combate más cercano a la perfección que he visto nunca.

NOTA

Más que serio candidato a mejor combate de todos los tiempos. Una obra maestra en absolutamente todos los sentidos: narrativa, psicología, técnica, interpretación. Todo de matrícula, todo perfecto. —> *****.

Burning vs Stan Hansen y Vader – AJPW 5/12/1998

El equipo del momento está a un paso de consagrarse como el mejor tag team, pero los veteranos gaijins no van a dejarse pasar por encima de ninguna manera.

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Contexto

A mediados de 1998, Kenta Kobashi estaba teniendo un gran año: no solo era el Triple Crown Champion, sino que formó equipo con el prometedor Jun Akiyama. Burning, como se conocería al grupo, gozó de gran popularidad, y al llegar la Real World Tag League (el gran torneo por parejas de AJPW, a finales de año) eran de los favoritos. Efectivamente, llegaron a las finales, donde sus rivales eran ni más ni menos que Hansen y Vader, los dos monstruosos extranjeros. Pese a todo, ambos estaban ya viejos y en teoría no  eran tan peligrosos como antaño… ¿no?

El match

(a partir del 13:57)

Valoración

De primeras, Vader corta de forma fácil y abrupta los intentos iniciales de Kobashi por atacar, quedando claro que es el más fuerte. Hansen y él trabajan juntos para debilitarlo, sabiendo que es el rival más difícil de los dos, y en cuanto Akiyama trata de echar un cable, lo neutralizan rápido. Jun se lanza con todo a por Hansen, pero éste lo domina sin problemas, al igual que Vader. El castigo al que someten a Akiyama es muy duro, esos golpes lucen devastadores. Los gaijins trabajan constantemente en equipo, dándose el relevo rápidamente y aplicando ataques juntos. Akiyama usa su velocidad para conseguir darle el relevo a Kobashi, que consigue tumbar a Vader ¡inicia el hot tag… ! Noup, Hansen interviene y lo corta de raíz. La cooperación le está dando la clave a los gaijins.

Pese a que ahora Kobashi es el hombre en AJPW, Hansen lo devuelve al pasado, cuando era su juguete favorito y lo apaleaba sin piedad. Cae desplomado una y otra vez ante los golpes de ambos. Y es verdad que Kobashi no es el más fuerte, pero sí el más resistente, y no lo logran vencer. Se las arregla para darle el relevo a Akiyama ¡y ahora sí que sí tiene que darse el hot tag…! Noup, de nuevo es neutralizado. Se ensañan con Aki, al que torturan tanto en el cuadrilátero como en ringside, pero el joven se niega a ser el eslabón débil de Burning y sobrevive a todo. De repente, Akiyama patea muy fuertemente la pierna de Vader y consigue dar el relevo; Kobashi entiende a su compañero y se lanza de inmediato a por esa pierna ¡ahí está su vía de escape! Pero Hansen percibe el peligro y no tarda en intervenir, los titanes retoman las riendas tras un pequeño susto, y la estrategia del limbwork queda en nada. Todo parece perdido para Burning, nada funciona. Hansen y Vader están demasiado encima, cooperan en cada momento del match, no les dan ni un respiro, frustran todo intento de remontada.

Los gaijins comprenden que es tiempo de asegurarse la victoria, antes de que sus rivales aprovechen una oportunidad clave. Vader se lanza en plancha desde la segunda cuerda sobre Kobashi, pero Akiyama interviene justo a tiempo para salvar a su maestro. Esto ha colmado la paciencia de los dos monstruos, que destrozan al pobre Jun en ringside. Habiéndose librado de él, por fin pueden centrarse en acabar con Kobashi y llevarse el combate y el torneo. El japonés sigue resistiendo, pero en cuanto consigue un poco de tiempo y se da la vuelta para ir a su esquina a dar el relevo, resulta que Akiyama no está. Hansen aprovecha y casi gana con un Roll-Up (hasta ese punto llega su urgencia por ganar). Kobashi ahora lucha solo por sobrevivir, y solo. Brutalísima Powerbomb de Vader… ¡kickout en 2’9! Hansen está cada vez más desesperado, así que prepara su Western Lariat, mientras Vader levanta y sujeta a Kobashi. Ninguno ve cómo Akiyama, más muerto que vivo, escala hacia la tercera cuerda. Vader lo descubre, y su distracción le permite a Kobashi librarse de él. ¡Akiyama se lanza con la rodilla por delante sobre la nuca de Hansen, y es ahora o nunca: BUUUURNING LARIATOOOOO, directo a la sien y la nuca de Hansen! Mientras Akiyama retiene a Vader en ringside, Kobashi cubre a Hansen con las pocas fuerzas que le quedan…. ¡y la cuenta llega a tres! Lo que al principio parecía algo más fácil de lo normal se acabó convirtiendo en una odisea, y esa victoria fácil llegó a parecer un milagro difícil de hacerse, pero se hizo. Hansen y Vader, furiosos, acaban con ambos tras el combate y se retiran, pero no pueden cambiar que Burning ha ganado la Real World Tag League 1998.

Brutal. Cada uno cumple su papel a la perfección aquí: Kobashi es el hombre a batir, el objetivo principal del otro equipo, y lo destrozan a tal punto que sólo le queda su increíble resistencia para seguir a flote, ni siquiera puede hacer uso de su burning spirit. Hansen y Vader son los monstruos destructores, pero que saben que están demasiado viejos y más débiles que antes, por lo que siempre se cubren la espaldas y atacan en equipo, sabiendo que no deben permitir bajo ningún momento que el combate se les vuelva en contra porque cualquier golpe bien aprovechado podría acabar con ellos (como, de hecho, acaba pasando al final). Akiyama es el punto débil, la diana, la presa fácil, pero que lucha con bravura para demostrar lo contrario y no fallar a su equipo. Su papel es más clave de lo que parece, porque es Akiyama quien acaba desencadenando esa maravillosa secuencia final en la que Burning tiene su gran oportunidad para ganar, y todo porque los gaijins se despreocuparon de él, pensando que ya lo habían dejado fuera de combate, confiándose.

Puedo entender una crítica, en cuanto al final. Comprendo que pueda chirriar que Hansen pierda tras recibir solo dos moves (no recibe nada más en todo el combate, salvo algunos que otros strikes que no llegaron a nada), pero en mi opinión esto no hace sino mejorar el match: como dije antes, al ser ya viejo y menos resistente que antes, Hansen tiene que trabajar en equipo todo el rato, ya no puede valerse tanto por sí mismo, y con dos fuertes golpes a la cabeza queda noqueado (y uno de ellos el Burning Lariat de Kobashi, finisher que estuvo muy protegido en esa época). La urgencia de anular cualquier cooperación entre Kobashi y Akiyama, que se ve durante todo el match, tiene un gran motivo, que queda claro cuando, al final, Burning ha ganado tras su primera y única ofensiva en equipo.

Me maravillan muchas cosas sobre este combate: lo avivado que está el público, la acción ininterrumpida de principio a fin, los durísimos castigos de los gaijins, la estrategia fruto de la inseguridad de Hansen y Vader, el déjà vu que se siente al ver a Hansen destrozando a Kobashi como si siguiese siendo su novato favorito al que apalear en lugar del main eventer consolidado que ya era, el selling de los faces, la frustración que transmite ver cada comeback hot tag cortado, el fuego de un Akiyama decidido a dejar claro que nadie lo debe subestimar, Vader vendiendo el breve limbwork a su pierna por poco tiempo pero dejando claro que habían conseguido hacerle daño, la resistencia de Kobashi, los gaijins poniéndose nerviosos al ver que no conseguían cerrar el combate, y la mágica y emocionante secuencia final.

NOTA

Normalmente, la mayoría de tag teams famosos y bien valorados de AJPW (Tsuruta y Tenryu vs Choshu y Yatsu o Tenryu y Kawada vs Hansen y Gordy, por ejemplo) me parecen bastante sobrevalorados, pero este es increíble. Es más que increíble, es uno de los mejores tag team matches que he visto en mi vida. Menos de veinte minutos en los que todo cuadró a la perfección, y en los que me hicieron sumergirme como pocas veces —> *****.

Riki Choshu vs Shinya Hashimoto – NJPW G1 Climax 6

El insuperable ace de New Japan contra el perro viejo del puroresu, ¿podrá evitar Choshu ser sacrificado?

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Contexto

En 1996, Riki Choshu ya había visto pasar los mejores días de su carrera. Antes había sido uno  de los primeros top heels japoneses, eje de muchas historias y grandes combates, pero ahora estaba viejo, más cerca del final de su carrera que del principio. Shinya Hashimoto, por otra parte, estaba en lo más alto de la suya, era el ace de la empresa y demostró ser un grandioso IWGP Heavyweight Champion, quizás el mejor de la historia. Hashimoto y Choshu ya se habían enfrentado varias veces, en una rivalidad de veterano a batir contra estrella buscando consolidarse en lo más alto, pero ahora que Hash ya estaba en la cima de la montaña y Choshu en el ocaso, este combate en la sexta edición del prestigioso G1 Climax no podía aspirar más que a ser una muerte digna y con la espada en la mano para Choshu…

El match

Valoración

Qué traicioneras son las apariencias.

Choshu le planta cara a Hashimoto desde el principio, ganándole las tomas de hombros, aplicando el Suplex que buscaban los dos, incluso atreviéndose a darle un puñetazo en el rostro (prohibido en NJPW). No va a vender barata su cabeza, si de verdad Shinya quiere acabar con él tendrá que esforzarse al máximo. Hash, por supuesto, no tiene ningún problema con ello y en ningún momento su ofensiva es compasiva. Pero Riki va a por todas y en menos de cinco minutos de combate ya está buscando el Sasorigatame (Sharpshooter), y Hashimoto no pierde ni un segundo en buscar las cuerdas. Choshu está más incisivo que nunca, necesita probar que aún tiene mucho en el tanque y puede luchar de tú a tú con el mejor wrestler de New Japan. Se nota que le cuesta mantener el ritmo y que sufre más con cada golpe que recibe que su rival por cada dos que él le da, pero está tan decidido a otorgar una gran batalla antes de que lo den por perdido que logra mantener el control del combate…

… Por poco tiempo. Hashimoto, acorralado en el esquinero, se ha cansado de su rival y hace un brutal comeback usando únicamente bestiales bofetadas que tumban al veterano. Es el turno de las dolorosísimas patadas, aplicadas sin ningún tipo de piedad ante un Choshu arrodillado e indefenso… ¡y que sin embargo incita a más! El viejo Riki ya no busca ganar, pero aún puede caer con la cabeza bien alta, con orgullo, aguantando todo lo que el letal Hashimoto le lanza, por muchísimo que le duela. En este punto, el público ya está del lado de Choshu, aunque eso no frena para nada a Shinya y con sus patadas lo saca del ring. Pero en cuanto busca el pinfall, la cuenta no llega a tres. Hash está frustrado, no debería estar siendo tan difícil. Choshu vuelve a ringside gracias a más mortales patadas, apenas puede ponerse en pie, y Hashimoto lo increpa desde el ring. Quizás por la frustración de no estar resultándole tan fácil como debería, Hash ataca a Riki con especial ensañamiento, hasta tal punto de lanzarlo contra la verja metálica de ringside y tratar de empalarlo con una Spinning Heel Kick. Pero tanta crueldad se le vuelve en contra, porque Choshu la bloquea y Hash parece haberse lesionado la rodilla.

En un segundo, todo ha cambiado. Con una sola ocasión en la que Hashimoto no se ha mantenido concentrado en el combate y se ha dejado llevar, el perro viejo de Choshu ha sabido aprovecharlo muy bien. Shinya Hashimoto está a punto de perder por count out, y cuando logra llegar al ring Choshu le barre la rodilla lesionada con una Dropkick. Riki ha comprendido que no vale la pena aguantar luchando para ser derrotado dignamente, sino que es mucho mejor ser astuto y asegurarse la victoria aunque carezca de honor, por eso le destroza la ya lesionada rodilla a Hashimoto. Choshu sabe que es ahora o nunca y aplica un brutal Lariat, pero Hashimoto aguanta en pie. Más Lariats, pero Shinya sigue resistiéndose a caer. Antaño ya estaría derribado, pero al fin y al cabo ahora Choshu es más viejo y débil, por lo que tiene que repetir varias veces su ataque. En cuanto Hashimoto amenaza con romper su momentum, Choshu no se lo piensa dos veces y le pisotea la rodilla rota sin piedad. Vuelve a la carga con los Lariats, uno tras otro, pero Shinya Hashimoto también sabe vender cara su vida, y se mantiene en pie a duras penas. Hashimoto sabe que ya ha perdido, lo sabe desde que Choshu le rompió la rodilla, y ahora es él el que tiene que caer con la espada en la mano. Entonces, en un momento mágico, Hashimoto desafía a Riki a que lo tumbe de una vez si puede (<<CHOOOOOOOOSHUUUUUUUU!!!!!!!>>), éste le aplica un último y poderoso Lariat, al fin lo tumba, y la cuenta llega a tres.

Increíble match. Riki Choshu dio un golpe en la mesa mucho más fuerte del que aspiraba a dar, obteniendo una contundente victoria sobre la cara de la empresa en el torneo más importante del año. Pasa de querer demostrar que aún puede ser el mejor de los dos a buscar caer con dignidad oponiendo toda la resistencia posible, para finalmente recordar que eso son chorradas y que debe buscar ganar como sea, incluso a costa de provocar y agravar una lesión a su rival. Lo mejor es que al principio Hashimoto era el verdugo, pero al final se invirtieron los roles y fue él el que acabó siendo derrotado con la espada en la mano y una maldición en los labios. Hashimoto muestra unas expresiones faciales geniales, desde el cabreo por el dominio al que es sometido al principio del match hasta la agonía y el desafío a ser rematado del final, pasando por la frustración al no conseguir vencer a Choshu pese a estar aplastándolo. Éste, a su vez, tiene una expresión corporal de matrícula: en todo momento se aprecia como trata de mantener el ritmo, como sus golpes son algo más flojos, pero cómo le pone mucho más empeño que antes. La secuencia final, con el ametrallamiento a Lariats y el grito de Shinya, me puso la piel de gallina la primera vez que la vi. El único contra que se me ocurre es que el selling de la rodilla lesionada no es tan intenso como quizás debería ser. También hay ciertos moves que sobran al no aportar nada a la historia (unas Headscissors de Hash, un Superplex de Riki), pero esta ya es una queja muy débil para un match casi perfecto. [EDIT, 14/10/2016]: nah, que le den por culo, ninguno de estos fallos son en realidad tales; soy demasiado quisquilloso. Esto es un cinco estrellas.

NOTA

Combatazo. Un storytelling precioso y ejecutado de maravilla, con intensidad, drama, desarrollo de los personajes, un clímax brutal, y todo ello en poco menos de veinte minutos. No solo es uno de los mejores matches de ambos, sino que es seguramente el mejor de los matches entre ellos. De momento, es el mejor combate que he visto en todo 1996, y me cuesta imaginar que lo desbanquen. —> *****.

Brock Lesnar vs Roman Reigns – WWE WrestleMania 31

Uno de los combates más aclamados de 2015, quizás el que más. Un Roman dispuesto a cerrarle la boca a todos sus detractores yendo a por la Bestia Encarnada sin temor.

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Contexto

Tras romper la Racha de Undertaker en WrestleMania XXX y sorprender a todo el mundo, Brock Lesnar superó ese nivel de invencibilidad que tenía el Deadman en el Show de Shows. El Conquistador se hizo con el WWE World Heavyweight Championship en SummerSlam! 2014 destruyendo al mismísimo John Cena como nadie había hecho nunca, y a base de German Suplexes y toda su esencia de fiera de las MMA aniquilaba a todo el que se alzase contra él.

Roman Reigns ganó el Royal Rumble 2015 y era el aspirante de Lesnar para WM como parte de su gran push, muy rechazado por los fans. Reigns era muy puesto en duda por todo el mundo, tanto dentro como fuera del kayfabe, por lo que la suya era una cruzada de redención, más por orgullo que por gloria. Necesitaba demostrarle a todos que estaba a la altura de lo que la empresa quería para él (<<I can, I will>>).

Por desgracia, el pésimo feudo y el obvio resultado no ayudaron a que la gente comprase el combate, pero todo cambió cuando, poco antes del PPV, Lesnar renovó con WWE. Ahora todo podía pasar…

El match

Valoración

Las ganas que tiene Reigns de demostrar que se merece todo lo que está recibiendo le hace cometer su primer error: va a por Lesnar de cara, sin pensar, y Brock se lo quita de en medio con un German Suplex, aunque Roman ya le ha abierto una herida en la mejilla. The Beast castiga esa osadía con un F5, pero ni siquiera busca ganar aún: quiere torturar a Roman, transmitirle de parte del público que ni de coña va a llegar a lo más alto. Como es usual en él, reparte sus devastadores Suplexes, y al verse por primera vez tan dominado y darse cuenta de que no iba a ser tan fácil, Roman no puede hacer más que reírse. Esto solo anima más a Lesnar, que también se ríe y prosigue con su eterno castigo a base de Suplexes. El público, por supuesto, disfruta de la paliza que sufre “el niño bonito de Vince”. Pero Reigns consigue atrapar al campeón entre las cuerdas en una ocasión, y le mete tal rodillazo que le provoca sangre en la boca. Roman solo ha tenido dos ocasiones de atacar a Lesnar, y en las dos le ha hecho sangrar. Pese a recibir la paliza de su vida va con todo, tratando de devolverle a Brock su misma moneda, pero no tarda en volver a ser neutralizado.

Brock Lesnar es increíblemente superior, pero quizás ya ha jugado demasiado y el juego le ha salido dos cortes más caro de lo que habría deseado. Remata a Reigns con un otro F5, esta vez sí bucsa la cuenta, pero sorprendentemente Roman se sale. Lesnar está ligeramente sorprendido, quizás hasta sienta cierta admiración hacia su aspirante, pero aún tiene todo bajo control. Va a elevar su castigo a otro nivel, quitándose los guantes y abofeteando con todas sus fuerzas a un indefenso Reigns, que pese a todo se sigue riendo e incluso incita a Brock a golpearle mejor. Un tercer F5, como el que venció al mismísimo Undertaker, ¡y Roman se vuelve a salir! Esto sí que es inesperado, y Lesnar no puede contener su perplejidad.

Roman Reigns ya ha descartado toda idea de ganar, pero aún puede llenar su orgullo poniéndole las cosas más difíciles a Brock de lo que nadie jamás lo haya hecho, incluido el Fenómeno de WWE. Ese kickout al tercer F5 es más por dar un golpe sobre la mesa que por evitar perder, algo que sigue pareciendo claro. Pero Lesnar comete su gran error, tratando de elevar, de nuevo, el castigo a otro nivel y estrellar a su rival contra el poste en ringside; es Roman quien lanza a Brock de cara contra el esquinero, y la Bestia vuelve a sangrar, pero esta vez no es un ligero corte, es una profunda brecha cuya sangre le cubre toda la cara. Lesnar está tan aturdido que casi pierde por count out. Reigns lanza un Superman Punch a ver si cuela, y Brock se lo come, pero no cae. Roman no se puede creer lo que ha sucedido en un momento, ¡está dándole la vuelta al match, esta es su oportunidad! Dos Superman Punches más, y Lesnar finalmente cae. El samoano sabe que con eso no bastará y aplica no una, sino dos Spears… pero Brock Lesnar se sale (brutal nearfall aquí, en 2’9). Ni siquiera el Lesnar más debilitado es realmente débil. Reigns prepara un tercer Spear, eso ya sería letal, pero Brock lo revierte a tiempo en un cuarto F5 con su, aparentemente, último aliento. Los dos están en la lona, más muertos que vivos, ¿qué va a pasar ahora?

Seth Rollins aparece y canjea su Money in the Bank para convertir el match en una Triple Treath, pero aunque le aplica su Curb Stomp a Lesnar, este aún tiene fuerzas para hacerle un F5… Que Reigns evita con el ansiado tercer Spear. De nuevo, el querer quedar por encima de Lesnar fue el gran error de Roman: se deshizo del titán antes de que éste se deshiciera del otro rival, por lo que un fresquísimo Rollins no tiene más que hacer su Curb Stomp sobre Reigns para llevarse el WWE World Heavyweight Championship. En palabras de JBL: brillante.

Gran combate, sí señor. No es especialmente profundo (no es más que un squash monótono de Lesnar junto a un súper comeback de Reigns), y todo hype por ver a dos grandes fuerzas destruyéndose entre sí se esfuma en los primeros treinta segundos con ese F5, que ya deja claro todo lo que va a pasar después. Pero en su simpleza es realmente brutal: el selling de Roman es bastante bueno, aunque no puedo evitar ver un feo contraste entre su evidente debilidad durante la primera mitad de la historia y su casi milagrosa frescura durante su ofensiva final. Lesnar luce realmente bien tanto de bestia destructora como de monstruo agonizante, su aura es increíble y sus expresiones faciales cuentan toda la historia del combate, pero llega a ser irritante todo lo que es capaz de soportar para estar cubierto en la sangre que sale de su cabeza, incluso siendo la Bestia. Se explotan demasiado los finishers en el combate para mi gusto, la verdad, y es una pena que WWE se haya acostumbrado a eso.

Me gustaría destacar que Paul Heyman cumple perfectamente como manager y en ocasiones aporta a la historia más que ambos wrestlers: desde la soberbia y fanfarronería hasta la urgencia, perplejidad y preocupación por su cliente, y aunque lo hace en todos sus matches, no quería que su rol pasase inadvertido en mi reseña. El canjeo es bastante épico (es lo que tiene más sensación de “epicidad nivel WM” del match) e inteligente, aparte de estar muy bien llevado a cabo por todos, y aún así tiene el contra de dejar la idea principal del combate (sobre si Reigns es capaz o no de lograr la gran hazaña y callar a sus detractores) en un segundo plano. El storytelling del match quizás no sea el más elaborado ni el más entretenida a mis ojos, pero está ejecutado casi a la perfección. Reigns conquistó a muchos fanáticos con este combate, y aunque no sea uno de ellos, no es de extrañar.

NOTA

Es arriesgado proponer este tipo de match como ni más ni menos que el main event de WrestleMania, pero funcionó, supongo que porque en realidad todo el mundo quería ver una paliza a Reigns en vez de mostrarse parejo con Brock, por lo que mérito extra para ambos. De los mejores combates individuales de Roman y una performance bastante buena del Lesnar post-Racha. Además, la coronación rastrera de Seth es bastante memorable y todo un “WM moment”. Siendo sincero, el match me ha gustado más que las primeras veces que lo vi. Lo básico de su estructura, el abuso de los finishers y la historia inconclusa le quitan el derecho a ser un MOTYC a mis ojos, pero no puedo negar que se trata de un match muy bueno. —> 8/10.

 

 

Seth Rollins vs Dean Ambrose – FCW 18/9/2011

El primer gran combate de una de las rivalidades más destacadas de esta generación. Pero más que un choque de wrestlers, fue un choque de perspectivas sobre el pro wrestling.

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Contexto

Desde principios de 2011, Seth Rollins era el FCW 15 Champion, una de las principales figuras del entonces territorio de desarrollo de WWE. Mantuvo un invicto a lo largo de ese año, y nunca se había visto realmente amenazado en el ring… hasta la llegada de Dean Ambrose. Desde el primer día ya puso su mirada en Rollins y su título, y cuando al final se enfrentaron, en un Ironman de 15 minutos… Empataron a cero. Se dio una revancha, esta vez de 20 minutos, pero el resultado fue el mismo. Ambrose era el primer rival en bastante tiempo al que Rollins no podía derrotar. Buscando un vencedor definitivo, su próximo combate fue un Ironman de hasta 30 minutos. ¿Era capaz Seth de vencer a Dean? ¿Lo era Dean de vencer a Seth?

El match

Valoración

Pese a que salta a la vista que se tienen bastantes ganas, empiezan con calma, con llaveos, porque saben que les espera una larga batalla por delante. Durante los primeros minutos vemos un match de wrestling en el que parece que Rollins es superior. Ambrose, al ser consciente de que por ahí no logrará nada, sorprende con un low blow, descalificándose aposta y poniendo el marcador a 1-0. Puede parecer que Dean es un chalado que no sabe lo que hace, pero lo que ocurre justo después tira al traste eso: aprovechando que Seth está bastante debilitado, le aplica su finisher, el Midnight Special, e iguala el marcador. Después, con toda la sorna del mundo, disfrutando mientras ejecuta su plan maestro, se pone por delante en el marcador tras un brutal Lariat. Ambrose ha sacrificado una caída para ganar otras dos.

Dean no tiene prisa, todo le sonríe y quedan muchos minutos por delante, así que se dedica a castigar a Rollins y tratar de meterse en su cabeza, se ríe constantemente. Seth no está dispuesto a permitirlo y busca remontar el combate, pero Ambrose no se lo toma en serio, ya que sigue riéndose con cada golpe que le asesta. Esto es justo lo que causa que Seth lo pille con la guardia baja y lo sorprenda con un pin sorpresa con el que dejar las cosas en 2-2. Dean ha pagado caro su exceso de confianza y ahora las cosas están como al principio, pero sigue estando menos debilitado que su rival y aún confía en que ganará el match, por lo que mantiene su actitud. Es más, Dean sigue riéndose, pero esta vez no por llevar las riendas: se ríe porque está encontrando en Seth lo que más le gusta, pelear, luchar de igual a igual, ofrecerse una batalla difícil el uno al otro. Pero lo que más le gusta a Seth es ganar, y el empate le da la motivación suficiente para volver a la carga: despliega varios de sus mejores moves, pero eso solo logra debilitar a Ambrose, no vencerlo. Al final, el cronómetro llega a 0 y de nuevo, hay un empate y ninguno logra vencer al otro. Pero esta vez va a haber un ganador, así lo decide la MG Maxine (Catrina en LU, por cierto), que otorga una muerte súbita.

En esta definitiva caída, la urgencia de ambos es destacable. Ambrose ya no se ríe más, sabe que si pierde ya no podrá enfrentar a Rollins en mucho tiempo y no quiere renunciar a lo que más le llena, por lo que va en serio, agresivo. Seth, por su parte, sigue empeñado en ganar al único hombre al que aún no ha podido ganar, no puede permitirse no ganarle, y esa determinación le hace seguir adelante. Es casi mágico como ambos persiguen lo mismo, pero por un camino distinto y para tomar luego otro camino distinto. Ambrose no necesita tanto vencer a Rollins como luchar contra él, y si para ello tiene que arrebatarle su campeonato lo hará. Esa es la magia de Dean Ambrose: ganar el título no es el fin sino el medio, y luchar no es el medio sino el fin. Es lógica del wrestling dada completamente la vuelta, y me maravilla. Pero claro, Seth Rollins es el polo opuesto, el tradicional, y él no necesita luchar contra Ambrose sino ganarle, y si para ello tiene que luchar contra él millones de veces lo hará. Este enfrentamiento de perspectivas queda claro al final, cuando Seth aplica DOS Avada Kedavras seguidos y Dean no cae sino que se mantiene en pie a duras penas, porque él no quiere terminar de luchar. No obstante Rollins no gana para luchar, lucha para ganar, y quizás por eso finalmente es él el que se lleva el combate tras rematar a su enemigo con el Small Package Driver.

Guau. Este match es fantástico no solo por contar una historia inteligente y emocionante (algo muy difícil en los combates en los que ya sabes cuánto van a durar), no solo por la gran performance de ambos en la que Ambrose borda su selling excéntrico y Rollins ejecuta en el momento perfecto cada parte de su ofensiva; va más allá de eso. Es fantástico porque plantea un choque de visiones, de maneras que tiene un wrestler de afrontar su vida: uno tiene el pro wrestling como manera de llegar al éxito, mientras que el otro debe tener éxito para vivir el pro wrestling. Rollins lucha para alcanzar su sueño, mientras que Ambrose lucha para vivir el suyo. El pro wrestling como medio vs el pro wrestling como fin. Se echan de menos personajes así de profundos en el roster principal, como se puede apreciar en ellos mismos.

NOTA

MUY sobresaliente. Si bien Seth podría tener mejores expresiones faciales y Dean podría abusar un poco menos del overselling en algunos momentos, nada de esto consigue sacarme del match. Son más de treinta minutos que se pasan volando, gracias a la actuación de sus personajes, a la historia que cuentan y a la idea que plantean. Es un combate realmente brillante, merecedor de ser considerado MOTYC. Diría que es el mejor de la saga de Ambrollins, ahí ahí con el de Money in the Bank 2015. —> 9’5/10(*).

(*)Nota actualizada tras el cambio en el sistema de puntuación [27/1/2017].

Buddy Rose vs Rick Martel – PNW 26/4/1980

El gran héroe de Portland contra el gran villano, ¿podrá Martel hacer justicia y desenmascarar a Rose?

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Contexto

Playboy Buddy Rose es el malo malísimo del territorio de Portland. Cuando Roddy Piper le venció y le obligó a raparse esa sedosa cabellera suya, el narcisista de la rosa no iba a consentir que nadie le viese su nuevo look y apareció con una máscara con peluca, declarando que la llevaría hasta que le volviese a crecer el pelo. El público está deseando ver la calva de Buddy y poder reírse de él, y aquí es donde entra Martel, el gran babyface cuyo objetivo es darle a la gente lo que pide y hacer que Rose salde su deuda. Pero Buddy se iba a defender como un gato panza arriba…

El match

https://drive.google.com/file/d/0B507AKE9a4vsV3c3d1lMcjVtcWM/view

Valoración

Esto es un 2 out of 3 Falls match, con un límite de tiempo de treinta minutos.

En los primeros compases, Buddy se muestra con miedo a empezar el combate: se juega mucho, no quiere quedar en ridículo mostrando su calva, le aterra la idea de perder. Martel le sorprende un par de veces y Rose inmediatamente sale del ring a refugiarse, ante un público que lo odia. Playboy necesita una estrategia, así que caza la pierna izquierda de Rick y comienza un fantástico limbwork en base a sumisiones a ras de lona y despectivas patadas. Martel no es capaz de llegar a las cuerdas, pero encuentra una brecha por la que trazar su escape: la máscara de Rose, la cual trata de quitarle para conseguir que suelte las llaves. Normalmente esta sería una táctica heel, pero me encanta como en este match funciona completamente a la inversa: Rick no es un cobarde por ir a por la máscara, sino que es su objetivo principal porque quiere hacer justicia y que la gente vea a Buddy rapado y feo.

Pero Buddy es muy inteligente, así que las sumisiones de ahora en adelante serán llaves que le permitan estar lo más alejado posible de los brazos de Martel, para que no pueda tratar de quitarle la máscara. Es entonces cuando Rick se ve obligado a revertir un Indian Deathlock, ante el goce del público, e iniciar un comeback… Pero comete un error: aplica un Atomic Drop con la pierna dañada, y el golpe es mucho más doloroso para él que para Rose. Buddy, cual tiburón oliendo sangre, va inmediatamente a sacar partido de esto y destroza la pierna de Rick contra el esquinero un par de veces. Single Leg Boston Crab y Rick Martel se ve obligado a rendirse. Buddy Rose consigue la primera caída, y Martel agoniza tumbado en la lona, ¿podrá continuar?

Pues resulta que sí: el héroe no se va a dar por vencido y seguirá luchando, aunque la vulnerabilidad de su pierna es muy evidente. Obviamente, Buddy se lanza a por esa pierna como si no hubiera un mañana, pero esta vez Martel está al loro y no es hasta el cuarto o quinto intento que Rose consigue atraparla y proseguir su castigo. Vuelve a intentar torturarle con el esquinero, pero se ha confiado y se ha acercado demasiado a Martel, quien le agarra de la máscara ¡y le estrella la cara contra el duro poste! El público explota, y Rick aprovecha para golpear la espalda de Buddy contra dicho poste. Pese a estar cojo, Martel está on fire y prosigue el castigo a la espalda del Playboy, tiene incluso la ocasión de ganar la caída por count out varias veces pero eso sería demasiado sucio para él. Lo devuelve al ring y le golpea la espalda numerosas veces ante el deleite de los fans. El castigo de Martel es mucho más duro y frenético que el de Rose en la primera caída, porque Rick tiene la urgencia de empatar; adoro esto. Buddy no puede más y se rinde ante un demoledor Boston Crab. En cinco minutos Rick Martel ha dado la vuelta a la situación.

La tercera caída es un todo o nada para ambos: Martel no quiere fallar a su gente, y Rose no está dispuesto a que le vean sin pelo. Inmediatamente Rick se lanza a por Buddy, prosiguiendo ese fructífero castigo a la espalda. Lo mejor es que Martel utiliza su pierna izquierda -la previamente dañada- la mayoría de veces para castigar la espalda de Rose, dejándole claro que ya está recuperado y que su estrategia no va a servirle más. En una ocasión, Buddy está apunto de aplicar un básico, simple y sencillo Body Slam, pero el dolor en la espalda no se lo permite; Dios, este match está a otro nivel. Rick Martel está en clara ventaja ahora mismo y el Playboy tiene que recurrir a piquetes de ojos y tirones de pelo para salirse de las sumisiones con las que el héroe quiere finalizar el combate. Harto de estas jugarretas, y quedando muy poco para el tiempo límite, Martel va directamente a quitarle la máscara: ya tiene el match prácticamente ganado y no puede permitir que Rose se escape, así que va a por lo que de verdad importa. Buddy lucha por salir del ring para huir… ¡Martel le quita la máscara por fin… pero los secuaces de Rose llegan rápidamente a cubrir a su líder con una toalla y sacarlo de allí, maldita sea! Rick Martel gana la tercera caída por count out y es el vencedor del combate, sin embargo es un triunfo a medias. Tiene la máscara, tiene la victoria, pero Buddy Rose ha escapado antes de revelar su nuevo aspecto y ha privado a la gente de ver lo que tanto quería. Agridulce final que deja con ganas de más… Y ese “más” va a llegar muy pronto.

NOTA

Me encanta. Los fans se implican muchísimo en la historia, lo que ayuda a esa determinación de Martel por satisfacerlos y centrarse en  desenmascarar a Buddy. La performance de Rose es genial, es ese clásico heel que técnicamente es inferior al rival, pero que puede llegar a ser muy peligroso gracias a su astucia. El morbo que hay  en torno a desenmascarar a Rose es genial. Todas y cada una de las llaves (y golpes) que se aplican tienen sentido, y lo mejor es que no se quedan quietos en cada una, sino que forcejean constantemente buscando mantener/escapar (aprende, México). El limbwork es el protagonista del match: tanto el trabajo a la pierna de Buddy como el castigo a la espalda de Martel son espectaculares, sobretodo porque ambos venden de maravilla la ofensiva del otro. Es una de las mejores exhibiciones de selling que he visto jamás.

La primera vez que vi este combate no conocía el contexto y, aunque lo disfruté mucho, todo cobra bastante más sentido si se atiende a dicho contexto y se comprende lo importante que es para Rose proteger su imagen de playboy y lo importante que es para Martel darle a la gente lo que pide. Así que ahora todo encaja muchísimo mejor, y honestamente no se me ocurre absolutamente ningún contra que ponerle al match. Para emanar tanta old school, envejece realmente bien; trasciende épocas. Y eso es jodidamente difícil en el pro wrestling. —> *****.

Katsuyori Shibata vs Tomohiro Ishii – NJPW G1 Climax 23

Los dos cabrones más duros de NJPW buscando resolver quién era más resistente. Nada podía salir mal de aquí.

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Contexto

Pese a que cada año el strong style va desapareciendo poco a poco de New Japan Pro Wrestling, aún hay wrestlers que lo llevan como bandera. Pero ningún wrestler lo ha hecho tan claramente como Katsuyori Shibata y Tomohiro Ishii. Sus golpes son durísimos, su fightin spirit es inquebrantable… Así que cuando por fin iban a coincidir en un singles match había una expectación enorme. Para colmo, el choque se dio en la vigésimo tercera edición del G1 Climax, en 2013, por lo que el hype era aún mayor, ya que la del G1 era y es la mejor época del año para NJPW.

El match

Valoración

Voy a quitarme de encima la versión corta de la valoración, porque no aguanto más: esto fue la puta polla.

Ya antes de que el match empiece oficialmente los dos están muy inquietos en sus esquineros, mirándose fijamente e impacientes por comenzar. Por supuesto, esto prende al público desde el minuto -1. Suena la campana y los dos corren a por el otro, chocan, y Shibata gana ese primer asalto porque Ishii trastabilla. Pero el Stone Pitbull no pierde el tiempo y se pone en pie tan rápido como cae, sus ganas de guerra no se van a saciar ni de lejos. Los dos se enzarzan en una guerra de forearms increíblemente fuertes y rápidos, sin parar, sin permitirse dolerse. Y el público lo adora.

The Wrestler vuelve a ganar ese asalto, pero de nuevo Ishii contraataca con todas su fuerzas y los dos empalan al otro contra el esquinero. Más intercambios de forearms, y Shibata quiere demostrar a tal punto que él es el más duro que se arrodilla para que Ishii pueda hacerle sus chops con todas sus fuerzas. Por supuesto, Ishii no se va a quedar atrás y también se arrodilla, pidiendo ¡no, exigiendo! que Shibata lo patée lo más fuertemente posible. Los dos tienen tal obsesión por quedar por encima del otro que constantemente cada vez que uno farda con algo, ya sea levantarse corriendo tras un move potente, aplicar brutalísimos headbutts o incluso kickouts en uno, el otro lo hace inmediatamente después. Pero claro, quieren quedar por encima del otro superándole en su máximo poder, por lo que constantemente se están provocando: primero con esos arrodillamientos, y al final robándose moves de firma (Ishii incluso trata de aplicar el Penalty Kick de Shibata).

Casi todas las secuencias acaban con ambos cayendo desplomados a la lona a la vez, pero es Shibata el que casi siempre acaba ganando los violentos tests de resistencia, por lo que Ishii tiene que hacer uso de todo su fightin spirit para mantenerse con vida en el combate. El ritmo y sobretodo la intensidad apenas bajan durante todo el match, por lo que en menos de diez minutos ambos están por los suelos, hechos polvo, y con el público a sus pies. Shibata trata de acabar con esta batalla con su Sleeper, pero Ishii se saca a la desesperada un Enzuigiri, dos Lariats y un brutal Brainbuster (todo ello seguido), combo del que Shibata se sale… en tres y medio. Ishii gana.

Son poco menos de doce minutos, por lo que la historia a contar es bastante corta y simple, pero Dios mío qué historia… Lo mejor es que no hay un clímax: todo el match es un clímax. Esto es una guerra de desgaste, no hay más. No van a ganar al otro sin más, quieren soltar todas sus bombas y sobrevivir a todas las bombas del rival, porque si no la victoria habrá sido vacía, sin valor, indigna del strong style. Esto no es un match, esto es un pique entre los dos wrestlers mas duros de NJPW para determinar quién aguanta más que el otro. Además, con ese kickout en tres y medio del final, da la sensación de que la guerra no se ha zanjado del todo. Pese a toda la brutalidad que se han repartido, aún había energías para más.

NOTA

Todo es perfecto: la intensidad, el realismo de todos y cada uno de los golpes, la sensación de locura del público… Ver un match de este tipo, con una fórmula y ejecución tan violenta, es propio entre wrestlers con storylines de odio y feudos muy personales, pero Shibata e Ishii logran darle la vuelta a dicha fórmula y transmitir un aura totalmente distinta: no se odian, pero son los únicos que pueden darle una pelea así al otro; Shibata e Ishii se necesitan como oponentes mutuamente, porque son los únicos que se atreven a exigir el máximo del otro… Imagino que haya gente a la que le chirríe el asunto de los no sells, romper los pinfalls en uno y demás, pero es que en este combate está totalmente justificado. Es el match que mejor encarna el strong style y el fightin spirit del puroresu, sin lugar a dudas. Probablemente también sea mi MOTY de 2013 (a falta de revisar los Tanahashi vs Okada de Invasion Attack y Kings of Pro Wrestling). No puedo puntuarlo de otra manera. —> *****.